La insurrección del dolor
A la literatura se llega por desesperación . En ella se ensancha o se estrecha el mundo, según quién nos lo cuente. Caben la pastora Marcela cervantina; el arsénico que Emma Bovary se lleva a la boca; el dolor de los demás del que habló Susan Sontag ; la vergüenza, la vejación y la desgracia de Coetzee ; el trastorno y la tala de Thomas Bernhard; las palizas de Marguerite Duras y la cicatriz de Rushdie. La novela descubre los lugares inmorales de nosotros mismos. Por eso escribir es un acto extractivo, es escarbar la tierra con las manos. Para conocerlo, al mundo hay que despellejarlo. La literatura no resuelve problemas. No libera países. No resucita a los muertos. Se... Ver Más