Tregua en el papel, tragedia en el terreno: ataques persisten en Gaza mientras avanza la anexión de Cisjordania
La situación en Palestina continúa siendo crítica, pese a que oficialmente se mantiene un alto el fuego entre Israel y Hamás. Sobre el terreno, la realidad que describen organismos humanitarios, autoridades locales y los propios gazatíes, muestra un escenario donde las violaciones a la tregua, los ataques puntuales y la devastadora crisis humanitaria hacen muy difícil una pausa real en las hostilidades.
Gaza enfrenta uno de los momentos más crudos del año por la llegada del invierno. En el enclave palestino, lo que debió ser un respiro humanitario ha derivado en una fase de profundo deterioro.
La infraestructura vital está destruida, el suministro de agua potable es insuficiente, la electricidad es prácticamente inexistente y el sistema sanitario opera con recursos mínimos. Naciones Unidas describe el panorama como un colapso total de los servicios esenciales.
Niños palestinos durmiendo bajo una carpa improvisada en medio de las lluvias en Gaza. Vía X@jacksonhinklle.
Las lluvias y el frío del invierno han convertido los campamentos improvisados en extensiones de barro donde las familias, traumatizadas por los bombardeos y los desplazamientos, intentan sobrevivir en tiendas de campaña empapadas y sin protección adecuada contra las bajas temperaturas. Las escenas se repiten en casi todos los sectores, niños tiritando en medio de pozas de agua; madres que lo han perdido todo intentando secar alguna manta bajo una lona rota; ancianos que pasan la noche a la intemperie porque el viento derribó sus refugios.
El frío extremo está provocando múltiples muertes por hipotermia, especialmente entre recién nacidos y adultos mayores. Médicos Sin Fronteras advierte que la combinación de temperaturas bajas, humedad constante, alimentos escasos y falta de abrigo crea un entorno donde la vida se vuelve insostenible. Las enfermedades respiratorias se disparan, al igual que las infecciones intestinales, mientras que la mezcla de aguas residuales y lluvia genera brotes de diarrea aguda y afecciones cutáneas entre miles de personas. En estas condiciones, cualquier infección menor puede volverse letal, sobre todo en niños desnutridos.
El acceso a ayuda humanitaria es otro de los grandes frentes de preocupación. Aunque la meta internacional comprometida por Israel y los mediadores es permitir el ingreso de alrededor de 600 camiones diarios con alimentos, medicinas y suministros básicos, en la práctica Gaza recibe apenas una fracción de esa cifra. Algunos días entran menos de 150 camiones, y en otros el flujo es aún menor.
Niño palestino cargando balones de gas en medio de la destrucción de la ciudad. Vía X@Timesofgaza.
Naciones Unidas denuncia que sus convoyes enfrentan bloqueos, demoras en controles y restricciones que impiden transportar insumos esenciales, incluso aquellos que son necesarios para la supervivencia inmediata de la población. Israel mantiene una larga lista de materiales prohibidos bajo la categoría de “doble uso”, lo que impide el ingreso de purificadores de agua, ciertos fármacos, repuestos eléctricos, materiales escolares e incluso algunos elementos de abrigo.
El norte de Gaza vive la situación más dramática. La hambruna, que organismos internacionales venían advirtiendo desde hace meses, ya no es un riesgo, es un hecho. Las cifras son contundentes, un cuarto de las familias se encuentra en el nivel más alto de inseguridad alimentaria, lo que implica riesgo inmediato de muerte por hambre. Asimismo, más de 150 niños han muerto por desnutrición severa y causas asociadas.
La ONU señala que casi todos los menores de cinco años en Gaza están en riesgo de sufrir desnutrición aguda. La directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos, Cindy H. McCain, declaró que esta situación constituye un fracaso colectivo de la comunidad internacional y alerta que, si la ayuda no se incrementa de manera sustantiva, las muertes por hambre podrían multiplicarse durante las próximas semanas.
El sistema sanitario, por su parte, está al borde del colapso total. Solo un pequeño número de hospitales sigue en funcionamiento y todos operan con generadores de emergencia, sin medicamentos suficientes y con personal exhausto. Las cirugías se realizan sin anestesia adecuada, los antibióticos son un recurso escaso y miles de pacientes esperan atención que nunca llegará.
Más de medio millón de mujeres y niñas carecen de artículos básicos de higiene, incluidos los de higiene menstrual, lo que agrava riesgos sanitarios y de infección. La OMS advierte que las condiciones actuales podrían facilitar la aparición de epidemias, pues la población vive hacinada en refugios improvisados sin ventilación, sin agua limpia y sin un sistema de recolección de residuos.
Los bombardeos en Gaza desde el 7 de octubre del 2023, equivalen al lanzamiento de 8 bombas atómicas en toda la franja. Vía X@mhdksafa 17/06/2025.
En el plano político y militar, la tregua sigue siendo inestable. Hamás ha denunciado más de 400 violaciones del alto el fuego por parte de Israel, que incluyen ataques contra tiendas de campaña, disparos en zonas pobladas e incursiones terrestres en distintos sectores de la Franja. El Ministerio de Sanidad de Gaza asegura que más de 350 civiles han muerto desde el inicio del alto el fuego y cerca de 900 han resultado heridos. UNICEF ha documentado que, incluso bajo la tregua, un promedio de dos niños mueren cada día por ataques directos.
Amnistía Internacional sostiene que el “genocidio continúa sin pausa”. “Más de un mes después de que se anunciara un alto el fuego y fueran liberados todos los rehenes israelíes vivos, las autoridades de Israel siguen cometiendo genocidio contra la población palestina de la Franja de Gaza ocupada”, afirmó la secretaria general del organismo, Agnès Callamard.
Cisjordania tampoco escapa a esta crisis. La violencia en el territorio ocupado se ha intensificado de forma acelerada, con un aumento de ataques de colonos israelíes contra comunidades palestinas, allanamientos militares y restricciones de movimiento.
Los asentamientos —ilegales según el derecho internacional— se expanden con rapidez, muchas veces con apoyo directo de las fuerzas israelíes. En los últimos meses se registraron más de 500 ataques de colonos, la cifra mensual más alta desde 2006. Más de 3 mil 200 palestinos han sido desplazados de sus hogares por violencia o confiscación de tierras, mientras que las incursiones militares han dejado cientos de muertos.
Bezalel Smotrich, ministro de Finanzas de Israel y máxima autoridad israelí sobre las colonias en Cisjordania muestra el mapa del nuevo plan de colonización.
El uso de helicópteros Apache en operaciones recientes evidencia una escalada que no se veía desde hace años. Solo este jueves se difundió un video por redes sociales que muestra a soldados israelíes ejecutando a sangre fría a dos palestinos en Cisjordania, pese a que estaban arrodillados y rendidos ante las fuerzas militares.
Diversas organizaciones denuncian que Israel está implementando una estrategia de anexión de facto, desplazar a las comunidades palestinas, tomar sus tierras y crear asentamientos que luego se consolidan como hechos consumados.
En paralelo, Israel ha realizado ataques en Líbano y Siria durante las últimas semanas. Si bien estas ofensivas han sido más acotadas, han provocado desplazamientos, víctimas y violan la soberanía de esos países, según la ONU.
Gaza enfrenta una tragedia que se profundiza día a día, mientras Cisjordania vive un proceso de violencia y despojo que amenaza con consolidar una ocupación permanente. En este invierno devastador, la población palestina continúa soportando condiciones límite, mientras el resto del mundo observa con preocupación cómo el conflicto se extiende, se endurece y se vuelve cada vez más difícil de contener.