'Padre no hay más que uno: la serie' se llena de educación consciente: escucha activa, límites sanos y un padre al borde del ataque de nervios
Cuando a Inés de León y Raúl Navarro les llegó la propuesta de adaptar 'Padre no hay más que uno' a formato televisivo, el reto que se impusieron fue mayúsculo. No se trataba de replicar la fórmula de éxito que había arrasado en la taquilla cinematográfica, sino de reinventarla por completo para un nuevo medio. Nos presenta a la familia Vicho Vaello, encabezada por Daniel Pérez Prada, en el papel de Mateo, el padre, y Mariam Hernández como Helena, su mujer, que, junto a sus cinco hijos -Claudio Gallego (Alex), Amanda Cárdenas (Teresa), Alberto Salvador (Luis), Naia de las Heras (Carola) y Olivia Guerrero (Bea)- vivirán una nueva aventura familiar. «Lo que queríamos era expandir el universo de las películas, pero dándole una nueva personalidad», explica Inés, mientras Navarro reafirma la tesis: «Si haces lo mismo, desgastas. Teníamos que aportar algo nuevo». Esta expansión no solo amplía la saga, sino que promete recuperar a alguno de sus personajes más queridos por el público Ese «nuevo aire» se inicia con una premisa de conexión narrativa justo donde terminó el ciclo cinematográfico. Los directores aprovecharon el final para poder comenzar 'Padre no hay más que uno: la serie' (Atresplayer) desde un punto de vista completamente nuevo. La madre de la familia original empieza a trabajar en Conchy, la popular aplicación creada por el personaje de Santiago Segura, y este cambio de vida obliga a la unidad familiar a mudarse a otra ciudad. Esta decisión es estratégica, ya que permite introducir nuevas dinámicas y miradas, garantizando al mismo tiempo que «habrá cameos e interacciones entre el universo de las películas y la serie». El equipo se refiere a este punto de partida como un «McGuffin» que permite «meter a la familia en otro entorno». El cambio más atrevido del proyecto no es argumental, sino visual. Inés de León subraya el contraste: «La peli era más estándar, más académica. La serie es más moderna. Hemos jugado al falso documental, al zoom, a cámara en mano, y a los testimonios de los personajes mirando a cámara…». Raúl Navarro defiende la decisión como una evolución natural del género de comedia familiar: «Creemos que el formato funcionaba perfecto para una serie, pero no habría tenido sentido en el cine. El confesionario, la mirada cómplice a cámara… eso te mete dentro del caos familiar», en una clara alusión a referentes del género en la televisión anglosajona. Este formato se concibe como parte esencial de la autenticidad del proyecto. «Cuando expandes un universo, no quieres desgastarlo, sino aportarle algo nuevo. Por lo menos, que no sea siempre lo mismo. Aunque lo mismo funciona maravillosamente, me han dicho», bromea Inés de León, consciente de la presión que implica continuar una franquicia tan exitosa. La serie se desmarca de los formatos televisivos más extensos y apostará por una estructura de 12 capítulos de entre 20 y 25 minutos cada uno, un ritmo de sitcom breve, ágil y familiar. Navarro lo justifica con claridad: «Nos encanta el formato 20-25 minutos, como 'Friends', 'Modern Family', 'The Office'... Es una pequeña píldora de risas. Lo ves, te ríes, y te vas a jugar a la calle». Esta duración también responde a la lógica de su público objetivo, especialmente el infantil. La directora insiste: «Para que los niños aguanten la atención, 20 minutos son mejores que 40». Aunque insiste en que la serie busca un equilibrio, pues es «bueno que aprendan a sentarse y prestar atención», el formato es «comedia ligera, pero no simplista». Uno de los mayores retos para el equipo de 'Padre no hay más que uno: la serie' fue perfilar una nueva pareja protagonista que se distanciase de la icónica familia de Santiago Segura. El objetivo era aportar otra mirada, no una simple sustitución. El nuevo padre, interpretado por Daniel Pérez Prada, es la figura central de esta nueva etapa. La premisa del rol familiar es la misma que en 'Padre no hay más que uno' -madre empieza a trabajar, padre se queda en casa- pero el carácter es, para el equipo, «radicalmente distinto». Este padre está obsesionado con la educación moderna y consciente. Es un «teórico», conocedor de «los libros, las frases correctas, pero en la práctica… descubre que es imposible», dice el actor. La comedia se nutre de este constante choque: «Este padre deja que los niños lleguen tarde para no meterles presión, o les dice que elijan su ropa… ¡y tardan una hora! Es muy divertido, pero también muy real», añade. Para Pérez Prada, asumir un rol tan ligado al éxito de Segura no ha supuesto una carga, sino un «gustazo». Prefiere «partir de un éxito a empezar desde cero». No obstante, se apresura a marcar distancias con su predecesor: «lo que he hecho como actor no tiene nada que ver con lo que hizo Santiago». Su personaje busca honrar la comedia slapstick americana, con un toque «muy Jim Carrey, muy John Candy, incluso Rick Moranis «, encarnando a esos »padres superados por la vida«, siempre desde la ternura. »Es lo mismo, pero no es igual«, resume, citando a Martes y Trece. «Se nota, también, que Inés y Raúl han visto mucho de 'Los Simpson'», añade. La madre, Helena, interpretada por Mariam Hernández, no queda en la sombra. «Ella tiene sus propias tramas, su vida en la oficina de Conchy. Hemos hecho un mini 'The Office' dentro de la serie», afirma la actriz, destacando que «queríamos que tuviera espacio, que no fuera solo 'la madre de'». Tanto Inés como Mariam Hernández coinciden en que el proyecto busca reflejar la diversidad de roles sin caer en estereotipos. «Nuestra intención ha sido no reírnos de nadie ni de ningún método de enseñanza», aseguran, buscando un humor «blanco, rápido, que combina lo español con lo americano», dice, y añade la actriz: «también hay que saber reírse de uno mismo, y más en los tiempos que corren». Dirigir a cinco niños durante un rodaje de tres meses y medio en verano fue una «misión imposible» que el equipo afrontó con humor. «Tienes que convertirte en el payaso del circo mezclado con la señora Rottenmeier» , bromea Inés de León. Pese a las dificultades, la directora se deshace en elogios hacia los jóvenes actores: «son actorazos», de los que algunos «improvisan mejor que lo que escribimos nosotros». Dani Pérez Prada confirma la singularidad de trabajar con el reparto infantil, insistiendo en que la clave es «tratar esto como un juego, no como un trabajo». El actor, que se define como «casi el sexto hijo» en el set, relata una anécdota reveladora: «Un niño de figuración se puso a llorar porque no estaba Santiago Segura. Yo lo miré y dije: 'Soy yo'. Espero que en la segunda temporada llore si no me ve a mí». El personaje de Pérez Prada se construye sobre la contradicción: es un hombre metódico y obsesivo con «gran corazón y enorme torpeza». «Todo lo hace con buenas intenciones y todo le sale mal», algo que a él, como actor, le divierte profundamente: «la comedia de la torpeza, pero desde el cariño, desde algo blanco». Para construir su rol, tuvo que investigar a fondo los métodos de educación respetuosa (Harl, Wilson, Montessori), algo que desconocía, pero que Mariam Hernández, que sí es madre, le confirmó que existen: «Es un hombre que quiere hacerlo demasiado bien», resume el actor. Su defensa del formato corto se convierte en una declaración de principios: «Venimos de las comedias de 70 minutos. Esto es una maravilla. Capítulos cortos, consumibles, que te fundes en un rato. Es mejor para los actores, para los guionistas, para el público, para la esencia de la comedia«, lo que, en su opinión, abre una vía para que la comedia florezca en España. La serie mantiene el espíritu de las películas —familiar, gamberra y divertida— pero apuesta por una renovación total de personajes y situaciones. « No es una réplica de las películas, sino una expansión. Queríamos dar algo nuevo sin perder la esencia. La gente se va a divertir, se va a emocionar, y espero que reconozcan a los personajes, pero desde otra perspectiva«, concluye Hernández sobre un proyecto que aspira a ser la »comedia familiar actual« de referencia en las plataformas de streaming.