La ciudad de Sevilla se viste de derbi para su día grande
Se terminó la espera. No queda tiempo casi ni para conseguir el clásico avituallamiento para ver este tipo de partidos en casa con familia o amigos. La hora designada provoca que ni siquiera estén los platos en la mesa, puesto que la hora de comer un domingo en Sevilla no suele ser mucho antes. Y en días señalados, menos. Porque los días grandes lo son por cambiar la dinámica del mismo. Por entender que la hora no importa. Por disfrutar de cada minuto de la espera. Parecido a ese Domingo de Ramos que pasa demasiado deprisa cuando su víspera (la cuaresma) se hace eterna con el ansia de ver la primera en la calle. Al derbi sevillano le sucede igual.... Ver Más