Cae la vacunación contra la gripe y Covid por los bulos en las redes
- El impacto de la desinformación
- Coberturas en retroceso
- Covid, peor
- La fragilidad del sistema de seguimiento
- El papel de los profesionales sanitarios
- Un problema con impacto en salud pública
- Un reto pendiente
La caída de la vacunación en adultos, especialmente frente a la gripe y el Covid, se ha convertido en una preocupación creciente en España.
Un informe de la Fundación de Ciencias de la Salud revela que las coberturas vacunales en mayores de 64 años se sitúan por debajo del 70%, muy lejos de los objetivos recomendados por las autoridades sanitarias.
El documento señala un conjunto de factores que explican este retroceso, pero destaca la influencia de los bulos y la desinformación que circulan en redes sociales, un fenómeno que está alterando la percepción del riesgo y dificultando la labor de los profesionales sanitarios.
La reticencia vacunal, convertida en un problema estructural, está dejando sin protección a millones de personas de edad avanzada y a colectivos vulnerables.
El impacto de la desinformación
El estudio identifica la desinformación que se difunde en redes sociales como una de las causas principales del denominado “gap vacunal”.
Las plataformas digitales, según el texto, se han convertido en un terreno fértil para mensajes que cuestionan la utilidad y seguridad de las vacunas.
En X (antes Twitter), durante la pandemia, “hubo gran cantidad de mensajes cuestionando su uso”, una dinámica que se ha mantenido en el tiempo.
En TikTok prolifera una comunidad de perfiles antivacunas, algunos ligados a pseudociencias, que sostienen discursos que el documento califica como de “mayor presencia”.
Incluso en Instagram, pese a su tono divulgativo, persiste un “pequeño porcentaje” de contenido negacionista.
La Fundación advierte de que esta distorsión informativa fragiliza la confianza de la ciudadanía, en particular entre quienes tienen menos herramientas para acceder a fuentes fiables.
La consecuencia es un aumento de la duda, una sobrevaloración de los posibles efectos adversos, y una menor percepción de riesgo respecto a enfermedades que siguen causando hospitalizaciones y muertes.
La conclusión del informe es clara: “Siguen existiendo grupos antivacunas que intentan imponer su mensaje” y su influencia se hace notar en la caída de las coberturas.
Coberturas en retroceso
La vacunación antigripal en adultos no alcanza los niveles recomendados desde hace años.
Según los datos recogidos por la Fundación en el Portal Estadístico del Ministerio de Sanidad, la proporción de mayores de 64 años vacunados frente a la gripe fue del 54,59% en 2019, aumentó durante el año más intenso de la pandemia hasta el 69,48% en 2021, y volvió a retroceder en los dos últimos ejercicios, con un 66,96% en 2023.
El documento subraya que “en los dos últimos años se ha observado un descenso de casi un tres por ciento de cobertura” y que, pese al repunte puntual de 2020, no se ha logrado ninguna temporada en que se supere la barrera del 70%.
El objetivo oficial se sitúa en el 75%, una meta que España no ha alcanzado en ningún ejercicio reciente.
Covid, peor
En el caso del Covid, la situación es todavía más acusada. Los datos más recientes, actualizados a noviembre de 2024, reflejan una cobertura muy baja en comparación con los primeros años de la pandemia: 49,1% en mayores de 80 años, 35% entre los 70 y 79, y 17,8% en la franja de 60 a 69 años.
El Ministerio de Sanidad no ha fijado un objetivo concreto para esta vacuna, pero el documento recalca que se trata de cifras insuficientes para proteger a la población de mayor riesgo.
El análisis internacional que incluye el informe confirma que esta tendencia bajista no es exclusiva de España: la media europea para mayores de 60 años se situó en el 14% entre septiembre de 2023 y julio de 2024, lo que evidencia un declive generalizado en la percepción de la amenaza.
La fragilidad del sistema de seguimiento
El retroceso de la vacunación no puede explicarse únicamente por la desinformación.
El informe de la Fundación de Ciencias de la Salud apunta la ausencia de un registro vacunal único, una carencia que dificulta la labor de los profesionales a la hora de comprobar qué dosis están pendientes y cuándo deben administrarse.
Esa falta de integración entre comunidades autónomas genera lagunas que afectan directamente a la planificación y al seguimiento del calendario vacunal.
A esta debilidad estructural se suma la falta de visitas programadas en adultos, similares a las del niño sano, que permitan actualizar el calendario vacunal a los 60-65 años y a los 75.
La organización del sistema, según el documento, no facilita que la población adulta reciba recomendaciones personalizadas.
En palabras del informe, existe una “carencia de estrategias de seguimiento del calendario vacunal del adulto”, lo que contribuye a que las oportunidades de vacunación se pierdan.
El papel de los profesionales sanitarios
El informe describe, además, una falta de formación específica en vacunas en los planes formativos de Medicina y otras titulaciones sanitarias.
La cultura vacunal entre los médicos que atienden a adultos no está suficientemente arraigada, y la formación continuada tampoco compensa ese déficit.
La Fundación subraya la ausencia de incentivos para promover altas coberturas vacunales, y la necesidad de reforzar las herramientas de comunicación para afrontar la reticencia vacunal.
Estas carencias no solo afectan a la población general. La caída de la vacunación entre el personal sanitario es uno de los indicadores más preocupantes.
La cobertura antigripal pasó del 65,58% en 2020, el año de mayor presión pandémica, al 41,89% en 2023, una caída de más de veinte puntos, que revela un desgaste también entre quienes trabajan en centros hospitalarios y residencias.
Aunque a nivel europeo España es uno de los países con mejores cifras, la tendencia descendente se mantiene.
Un problema con impacto en salud pública
El informe recuerda que las enfermedades respiratorias siguen teniendo un impacto significativo en la mortalidad adulta.
En 2022 se registraron 1.018 muertes por gripe en España, una cifra que varía cada año en función de la virulencia de la cepa y del nivel de inmunización previo.
En 2023 se contabilizaron 10.280 fallecimientos por neumonía, y las infecciones por virus respiratorio sincitial provocaron 10.360 hospitalizaciones en adultos mayores de 65 años entre 2021 y 2023.
Las vacunas, señala el documento, han demostrado reducir de forma notable la mortalidad en estos grupos, pero la protección depende del nivel de cobertura logrado cada temporada.
La Fundación advierte de que la vacunación no solo evita complicaciones graves y fallecimientos, sino que reduce los costes sanitarios, libera recursos hospitalarios y disminuye el absentismo laboral.
Un cumplimiento vacunal elevado se traduciría en un ahorro significativo para el sistema y en una reducción de la presión asistencial.
Un reto pendiente
España dispone desde 2019 de un calendario común de vacunación a lo largo de toda la vida, que incorpora vacunas como la del herpes zóster y recomendaciones actualizadas para grupos de riesgo.
Sin embargo, el documento señala que la implantación práctica de este calendario sigue siendo incompleta.
Las cohortes de adultos entre 18 y 64 años con enfermedades crónicas, como problemas cardiovasculares, respiratorios, hepáticos o metabólicos, también deberían recibir vacunas específicas, pero los datos oficiales sobre sus coberturas son escasos y parciales.
La Fundación de Ciencias de la Salud insiste en que España afronta un desafío urgente: aumentar la percepción de riesgo, combatir la desinformación y reforzar el sistema de seguimiento para que la vacunación de adultos deje de ser un punto ciego en la salud pública.