Canfranc: oro, espías y glamur
Es difícil encontrar una metáfora más elocuente sobre la fugacidad de la vida que las estaciones ferroviarias. Entran y salen los trenes, parten y llegan los pasajeros, todo cambia cada día, nada es. Las estaciones de ferrocarril son lugares para la meditación sobre la flecha del tiempo. Canfranc aparece una y otra vez en mis sueños. Oro, espías, el glamur de una época que no viví. Bellas mujeres que evocan a Mata Hari cruzan su enorme vestíbulo mientras cae la nieve en una noche de invierno. La ventanilla iluminada por una lámpara de un coche cama de Wagon Lits proyecta sombras recortadas en la penumbra. El vapor de la locomotora preludia la partida. Retrocedo más de ocho décadas en el... Ver Más