'Hermanos de armas', de James Holland: el lado personal de combatir en un tanque aliado
En el Tercer Reich llovían gotas de agua y obuses germanos, pero ni todos los proyectiles del ' Führer ' hubieran impedido que Ernie Leppard perdiera las buenas costumbres. A la hora de siempre, este inglés detuvo su carro de combate y se preparó el té de rigor en la torreta. Minutos después entró en brega y ordenó disparar contra una posición enemiga. «¡Volamos el lugar hasta hacerlo desaparecer!», escribió. Al final se quedó dormido en el interior de aquel ataúd de acero, en mitad de un frío gélido, y se despertó con el sol, presto para la siguiente batalla. La de Leppard es solo una de las cientos de vidas de tanquistas, sin pizca de exageración, que alberga el... Ver Más