Los 376 asesinatos de ETA sin juzgar: el beneplácito de ser libre con las manos manchadas de sangre
Casi ningún español sabe hoy quiénes son Bernard Oyarzábal Bidegorri y María Lourdes Cristóbal Elhorga. La razón principal es que, cuando pusieron la bomba en la cafetería Rolando , sus nombres no aparecieron en los medios de comunicación ni en los juzgados. Tampoco sus fotografías, pues los dos terroristas consiguieron huir a Francia, pasar desapercibidos, prosperar en la vida civil y vivir plácidamente en el anonimato como si no hubieran cometido un crimen en toda su vida. Pero sí lo cometieron, y no uno cualquiera, sino el atentado más sangriento de la historia de ETA en Madrid y el segundo con más víctimas de la historia de España hasta el día de hoy, solo superado por la masacre de Hipercor... Ver Más