Al Real Madrid se le escapa el liderato en Girona (1-1)
Pedía Xabi Alonso constancia a sus jugadores, pero no la encuentra. No juega bien dos partidos seguidos y ni siquiera un encuentro entero. Contra el Olympiacos dejó buenas noticias en ataque y malas en defensa; frente al Girona dejó una primera parte obtusa y decepcionante en ataque y una segunda agónica, al arreón, con la que empató, pudo ganar pero que finalmente no le fue suficiente para ganar el partido y perdió el liderato. Es verdad que si el colegiado hubiese señalado un penalti a Rodrygo por una clara patada en la espinilla en el área podría haber ganado. Sin embargo, eso no resuelve la duda acerca de su juego ofensivo: es un ataque donde solo rompe con individualidades y en el que los pases de Trent son llamadas perdidas porque no hay delanteros que ni siquiera intenten rematarlos. Xabi, además, de constancia, también insiste en que su papel es el de encontrar que los de ataque reciban para potencias sus virtudes. No lo ha conseguido el entrenador. Su soluciones, además ya se conocen: quitar a Güler y sacar a Rodrygo. Después, ya al final, sacó a Gonzalo, justo para quitar, en ese momento, a Trent.
Actitud en la primera parte
No jugó mal el Real Madrid en la primera parte contra el Girona, pero puede que está afirmación diga más del nivel del equipo esta temporada que del juego. No estuvo mal porque estuvo concentrado, activo, presionando a ratos... pero nada de fútbol de ataque. Le cuesta un mundo crear al equipo de Xabi. El entrenador parece que ya ha apostado por Bellingham como centrocampista y Güler un pelín más adelantado y cayendo a la derecha, cerca de Valverde y Trent. Pero esa banda no crea. Lo mejor son los pases del jugador inglés, tan estéticos como los que daba su compatriota Beckham, aunque poco útiles. Hubo un momento que dijo mucho: en un saque de esquina en la segunda parte, Vinicius fue a sacar un córner a toda prisa y Xabi Alonso y Sebas Parrilla, su segundo, salieron disparados, con las manos en alto, casi hasta la esquina, pidiendo a Vini que no sacara, que esperara a Trent.
Militao, el mejor
El caso es que pasó la primera mitad, con un Madrid con ganas, sobre todo porque la presencia de Militao le cambia la cara atrás. El defensa brasileño sí que permite presionar al resto del equipo. No le importa ir hacia delante, porque se ve en buena forma y está concentrado. Al final, va a resultar que la mejor pareja de centrales del Real Madrid este curso es la que forman Militao y Rüdiger, porque la esperanza de Huijsen sigue siendo eso, una esperanza, mientras que Alaba parece que no está para competir como el resto.
Los centrales del Real Madrid fueron de lo mejor del equipo todo el encuentro y con ellos, los de Xabi pudieron presionar ese rato que tan bien lo hacen y que tan poco les dura. Tuvieron el balón más que el rival, aunque luego no supieron qué hacer. Empieza a crecer la sospecha de que si Bellingham y Güler juegan juntos, el equipo, pese a lo que debía suceder, juega peor. El turco volvió a disputar uno de esos encuentros en los que pasa por el partido sin dejar nada reseñable y sin poder encontrar a Mbappé, que es lo que mejor sabe hacer.
Gol anulado y tanto en contra
El gol del francés, el que le anularon fue el reflejo de cómo atacaba el Real Madrid: la mejor jugada, con combinaciones rápidas por el centro, acabó en un barullo extraño de tres contra Mbappé, que este acabó resolviendo de una manera casi inexplicable.
Luego, como cuando los magos cuentan sus trucos, se desveló el secreto: había tocado el balón con la mano y, por tanto, el VAR anuló el gol.
Y poco después, pese a lo que se ha dicho aquí de los centrales, el Girona marcó. No fue culpa de Militao ni de Rüdiger. Ounahi llegó desde atrás y culminó lo que sucede con muchos futbolistas: que contra el Real Madrid hacen el partido de su vida. Su encuentro fue ejemplar hasta que acabó que no podía con su alma.
El cambio de Xabi
El cambio de Xabi Alonso para cambiar al Real Madrid fue retirar a Güler y sacar a Camavinga, para ver si el equipo era un poco más agresivo.
Es verdad que fue más agresiva y que casi todo el encuentro se jugó ya en el campo de un Girona cada vez más agazapado y esperando su ocasión (y la tuvo, un par de ellas, incluso, pero sobre todo una que sacó maravillosamente Courtois, como suele hacer). El Madrid ya atacó sin mirar atrás, con más desorden que en la primera parte, pero más eficacia. Le cuesta tanto cuando no puede correr que necesita tirar del orgullo.
Fue un Madrid digno, que no disimuló sus problemas para crear jugadas con las que abrir las defensas. Lo bueno es que Vinicius fue despertando y que Mbappé tiene ganas, aunque no fortuna. No se encontraron los dos como Olympiacos porque el Girona, menos una vez, tuvo muy controlada su espalda.
Empate de penalti y arreón sin éxito
Una arrancada de Vinicius provocó el penalti y el tanto que convirtió Mbappé hizo que el partido se inclinase hacia el Real Madrid. Xabi Alonso apostó, entonces por Rodrygo en la derecha. No cambió mucho, aunque forzó una patada en el área que se vio con claridad, pero que el VAR decidió que no era suficiente (o eso es lo que se dice ahora).
Acabó también Gonzalo en el campo, los centrales de delanteros y Mbappé rozando el palo en última jugada. Estuvo a un pelo de ganar. A algo más de jugar bien.