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Alarma entre las empresas de clipping: el nuevo contrato para el pago por noticia es inviable

  1. Nuevo contrato con CEDRO
  2. “Controles exhaustivos”
  3. “Inseguridad jurídica por falta de precios y facturación”
  4. Relación rota con editores
  5. La reforma del artículo 32 en 2021 marcó el punto de inflexión
  6. El sector pide unidad para renegociar el marco legal

La tensión entre el Centro Español de Derechos Reprográficos (CEDRO) y las empresas de clipping ha estallado. El sector advierte de una situación de vulnerabilidad e inseguridad jurídica tras la decisión de extinguir los acuerdos vigentes y sustituirlos por un nuevo contrato, cerrado sin negociación, con la Asociación Federativa de Empresas de Clipping (AFEC).

Según ha podido confirmar Confidencial Digital, en un webinar organizado por Apple Tree, el presidente de AFEC, Emilio Pi, ha descrito un escenario de incertidumbre, sin marco claro con los editores y con cifras que, según afirma, no son asumibles para las compañías que realizan seguimiento de prensa.

Nuevo contrato con CEDRO

El nuevo contrato impuesto por CEDRO introduce límites que, según AFEC, restringen actividades esenciales del clipping. Entre ellas están impedimentos para realizar análisis de impactos, prohibición de usar IA y una sola copia por cliente.

Pi sostiene que estas condiciones alteran la operativa habitual y obligan a replantear el servicio de seguimiento mediático.

“Controles exhaustivos”

Una de las mayores preocupaciones del sector son los mecanismos de control que CEDRO aplicará entre diciembre y enero. Las auditorías exigirán comprobar que todos los clientes y agencias con los que trabajan disponen de licencia. Prestar servicio a un cliente sin licencia podría calificarse como incumplimiento grave y llevar a la retirada de la licencia a la propia empresa de clipping.

Pi denuncia que estas medidas los convierten en “vigilantes” y “comerciales” de CEDRO. El presidente de AFEC resume la situación como “controles exhaustivos, exagerados y abusivos”.

“Inseguridad jurídica por falta de precios y facturación”

A la complejidad contractual se suma la incertidumbre económica. Según Pi, CEDRO no ha emitido facturas en 2025 ni ha comunicado precios definitivos. Tampoco logran obtener respuesta de la entidad, lo que genera una grave inseguridad jurídica y dificulta planificar la actividad.

El sector teme que el contenido online pueda llegar a tributar igual que el papel, lo que multiplicaría por tres o cuatro los costes anuales.

Por su parte, fuentes de CEDRO señalan que “no ponen los precios” y además especifican que de momento estos no han variado. No han comentado el resto de preguntas realizadas.

Relación rota con editores

Pi ha explicado que las empresas han intentado mantener conversaciones con AdC, AMI y Dircom, sin avances. Asegura que cualquier interlocución directa con editores está bloqueada, quedando CEDRO como único canal.

Además, transmite que la entidad habría planteado la posibilidad de dañar la reputación de empresas que no firmen las licencias mediante publicaciones en medios, una herramienta que, según su versión, —aunque no se ha utilizado— estaría sobre la mesa.

La reforma del artículo 32 en 2021 marcó el punto de inflexión

En los primeros años de la Ley de Propiedad Intelectual de 1996, el modelo de clipping se consideraba estable y consensuado: los contenidos podían reproducirse si el autor no se oponía y recibía una compensación.

El punto de inflexión llegó en 2021, cuando una reforma del artículo 32 introdujo la necesidad de autorización expresa para la redistribución interna de contenidos en empresas y agencias. Esa modificación, recuerda Pi, tuvo escasa implantación y generó tensiones que se agravan con el nuevo contrato de 2024, impuesto sin acuerdo sectorial.

Ante un escenario que define como “crítico”, el presidente de AFEC llama a la unidad del sector para presentar una posición común ante CEDRO y los editores. Señala que la recaudación prevista por la entidad no se ajusta a la realidad del mercado y lamenta que todas las conversaciones estén rotas.

Aunque no es optimista, insiste en que la única salida pasa por sentarse a negociar y reconstruir un modelo viable para empresas de clipping, agencias y clientes.

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