Los almacenes abrazan la IA: nueve de cada diez usan automatización avanzada y recuperan la inversión en tres años
Mientras el comercio minorista se prepara para el pico de demanda del Black Friday, los almacenes que sostienen las cadenas de suministro globales encaran esa cita en plena transformación tecnológica. Un nuevo estudio de Mecalux y el Intelligent Logistics Systems Lab (ILS) del MIT revela que el sector ha entrado en una nueva era marcada por el uso masivo de la inteligencia artificial (IA) y el 'machine learning'. La investigación, elaborada a partir de las respuestas de más de 2.000 profesionales de la cadena de suministro y del almacenaje en 21 países, concluye que la IA ha dejado de ser un experimento para convertirse en un motor directo de productividad, precisión y cambio en la fuerza laboral. Según el informe, más de nueve de cada diez almacenes utilizan ya algún tipo de IA o automatización avanzada en sus operaciones. Más de la mitad de las organizaciones consultadas asegura operar de forma «avanzada» o «totalmente automatizada», un nivel de sofisticación especialmente frecuente en grandes compañías con redes logísticas complejas y múltiples instalaciones. La IA se integra así en los flujos de trabajo diarios, desde la preparación de pedidos hasta la optimización del inventario, el mantenimiento de equipos, la planificación de la mano de obra o la monitorización de la seguridad. «Los datos evidencian que los almacenes inteligentes superan a sus competidores en volumen, precisión y adaptabilidad», afirma Javier Carrillo, CEO de Mecalux . «A medida que se acerca la temporada alta, las empresas que invierten en IA no son solo más rápidas, sino también más resilientes, predecibles y están mejor posicionadas para afrontar la volatilidad», añade. El estudio también apunta a un factor clave para explicar la velocidad de adopción: las inversiones se están amortizando antes de lo previsto. La mayoría de las empresas destina entre el 11% y el 30% de sus presupuestos tecnológicos de almacén a iniciativas de IA y 'machine learning', y el plazo medio de retorno se sitúa entre los dos y los tres años. Ese retorno se apoya en mejoras medibles en la precisión del inventario, el rendimiento operativo, la eficiencia laboral y la reducción de errores. Además, según el informe, se está produciendo un giro desde los proyectos piloto puntuales hacia el desarrollo de capacidades estables a largo plazo, impulsado por factores como la necesidad de reducir costes, las mayores expectativas de los clientes, la escasez de mano de obra, los objetivos de sostenibilidad y la presión competitiva. Todo ello hace que el valor de la IA «vaya mucho más allá de la mera automatización», subraya el documento. Pese a este avance, las organizaciones siguen encontrando obstáculos a la hora de escalar la IA en sus operaciones. «La parte más complicada es la fase final de implementación: integrar las personas, los datos y la analítica sin fricciones en los sistemas existentes», señala el Dr. Matthias Winkenbach, director del laboratorio ILS del MIT. Entre los principales retos, el estudio cita la falta de experiencia técnica, la complejidad en la integración de sistemas, los problemas de calidad de los datos y el coste de implantación. No obstante, las compañías encuestadas aseguran contar con bases sólidas en gestión de datos y de proyectos, y señalan como aceleradores de la adopción continua el uso de herramientas adecuadas, la existencia de hojas de ruta claras, el aumento de los presupuestos y el refuerzo de las capacidades internas. El informe también cuestiona uno de los temores más arraigados en torno a la automatización: la posible destrucción de empleo. Lejos de sustituir a las personas, la IA estaría contribuyendo a aumentar tanto la productividad como la satisfacción laboral, además de abrir nuevas oportunidades profesionales. Más de tres cuartas partes de las organizaciones encuestadas declararon haber registrado incrementos en la productividad y en la satisfacción de sus empleados tras implementar IA, y más de la mitad afirmó que había aumentado el tamaño de su plantilla. En paralelo, están apareciendo nuevos perfiles en todos los niveles de la organización, como ingenieros de IA y 'machine learning', especialistas en automatización, expertos en mejora de procesos y científicos de datos. Para los autores del informe, la creación de estos puestos demuestra que la automatización inteligente «no reduce, sino que expande» el papel de las personas en las operaciones de almacén. Mirando al futuro inmediato, casi todas las empresas consultadas planean ampliar el uso de la IA en los próximos dos o tres años. Un 87% prevé aumentar sus presupuestos destinados a esta tecnología y el 92% ya está implementando o planificando nuevos proyectos. El siguiente reto, según el estudio, se concentrará en las tecnologías de apoyo a la toma de decisiones, con especial protagonismo de la IA generativa. Las empresas identifican la IA generativa como el método más valioso en las instalaciones logísticas actuales, gracias a aplicaciones como la automatización de la documentación, la optimización del diseño del almacén, el trazado de flujos de procesos o la generación de código para sistemas de automatización. A medida que estas capacidades se desarrollen, la IA permitirá que un número creciente de almacenes pase del análisis predictivo a la acción automatizada. «El aprendizaje automático tradicional resulta muy eficaz para predecir problemas, mientras que la IA generativa facilita el diseño de soluciones», resume el Dr. Winkenbach. «Esa es la razón por la que las compañías la consideran el mayor generador de valor en los almacenes hoy en día. En definitiva, las ventajas tangibles de la automatización se traducen en un alza de la productividad, lo que logra que los sistemas funcionen de forma más fluida, rápida y con menos interrupciones». Con el sector logístico entrando ya en la época más intensa del año, el informe concluye que los almacenes que gestionan los pedidos del Black Friday no solo se automatizan, sino que se transforman en sistemas más inteligentes. Impulsada por la IA, la logística se encamina hacia una integración aún mayor de los datos y de la toma de decisiones en el núcleo de las operaciones de almacén.