El fin de las tertulias: la nueva moda de no dejarse ver
Hubo un tiempo en el que los cafés eran el salón de la ciudad. No había otra sala tan grande, tan pública y tan generosa para las conversaciones que querían ser escuchadas en voz alta. Uno entraba en lugares como el Café Gijón para encontrarse con los demás , pero sobre todo para encontrarse con uno mismo, al son de una frase ingeniosa o un desacuerdo educado. El café funcionaba como una plaza cubierta , un lugar donde la lluvia no interrumpía la conversación y donde siempre había una silla más para un recién llegado, aunque nadie lo hubiera invitado. Las tertulias tenían algo improvisado , pero siempre esperaban a otro escritor, otro político, otro empresario o periodista que llegara... Ver Más