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Lo que deberías mirar antes de abrir una lata de atún

El atún en conserva: ¿tan saludable como parece?

El atún en conserva es uno de los productos más populares por su comodidad, precio y alto contenido en proteínas. Sin embargo, no todas las versiones disponibles en los supermercados son igual de seguras, según señala la nutricionista Blanca García-Orea, conocida por su enfoque crítico hacia el consumo inconsciente de ultraprocesados.

Su advertencia, compartida en entrevistas como la publicada en MensHealth, gira en torno a la especie de atún utilizada en las latas, un detalle que la mayoría de consumidores suele pasar por alto.

El riesgo oculto del mercurio

El mercurio es un metal pesado que se acumula en los grandes peces depredadores. Cuanto mayor es el animal y más años vive, mayor es la concentración que puede almacenar en su organismo. Esto afecta especialmente al atún de gran tamaño, como el conocido atún claro.

Según García-Orea, las latas que especifican “atún claro” suelen proceder de especies grandes como el yellowfin o el patudo, más propensas a contener niveles elevados de mercurio. Por ello, la nutricionista recomienda optar por aquellas que simplemente indiquen “atún”, sin apellidos, ya que suelen corresponder a variedades más pequeñas y seguras, como el listado.

Qué buscar en la etiqueta

El etiquetado es la clave para saber qué tipo de atún estamos comprando. García-Orea aconseja:

  • Evitar latas con la mención “atún claro”.
  • Buscar el nombre específico de la especie (como “atún listado” o “skipjack”).
  • Preferir presentaciones en frascos de vidrio si están disponibles.

¿Cuántas latas a la semana son seguras?

La nutricionista recomienda un consumo máximo de una o dos latas por semana, especialmente en mujeres embarazadas y niños. Este límite se basa en recomendaciones internacionales sobre la ingesta de pescado con potencial presencia de mercurio.

Además, sugiere alternar con otras fuentes de proteína marina como sardinas, caballa o salmón, con menor riesgo de bioacumulación de metales pesados.

El envase también importa

Más allá del tipo de atún, el material del envase puede influir. Algunas latas utilizan barnices o materiales que podrían liberar pequeñas cantidades de sustancias como el bisfenol A. Por este motivo, el envase de vidrio se considera una alternativa más segura y sostenible.

Consejos para un consumo responsable

  • Revisar siempre el origen y especie del atún.
  • Priorizar productos sin aceites refinados añadidos.
  • Alternar entre distintas fuentes de pescado para diversificar nutrientes y minimizar riesgos.

Moderación y conocimiento: las claves

El atún en conserva sigue siendo un alimento valioso desde el punto de vista nutricional, pero requiere una elección informada. Tal como concluye Blanca García-Orea, no se trata de eliminarlo, sino de saber qué tipo de atún estamos ingiriendo y con qué frecuencia.

Incorporar esta perspectiva no solo mejora la calidad de la dieta, sino que reduce la exposición innecesaria a metales pesados, sin renunciar a los beneficios del pescado.

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