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Khabib, excampeón de la UFC, revela la razón del éxito de su equipo: «No hay libertad de expresión»

Abc.es 
El éxito de los luchadores daguestaníes en la UFC no es una casualidad ni una moda pasajera: es el resultado de una tradición deportiva profunda, una cultura de disciplina extrema y un liderazgo que ha marcado una era. En el centro de ese fenómeno se encuentra Khabib Nurmagomedov, una figura que trascendió el octágono para convertirse en referente de la lucha moderna. Daguestán, una república del Cáucaso ruso, ha sido históricamente una tierra de guerreros. La lucha libre, el sambo y otras disciplinas de combate forman parte del día a día desde la infancia. Ese contexto ha producido atletas con una base técnica sólida, una resistencia física excepcional y una mentalidad orientada al sacrificio. En la UFC, estas cualidades se han traducido en un estilo dominante, especialmente en el grappling y el control del ritmo de combate. Khabib Nurmagomedov fue el primer gran embajador de ese modelo . Invicto en su carrera profesional (29-0), campeón del peso ligero de la UFC y vencedor de algunas de las mayores estrellas de su generación, Khabib impuso una forma de pelear tan eficaz como implacable. Pero su verdadero impacto llegó más allá de los resultados. Con su conducta fuera de la jaula, su rechazo al espectáculo vacío y su énfasis en la preparación y el respeto, redefinió lo que significa ser una superestrella en las artes marciales mixtas. Tras su retiro, lejos de desaparecer, Khabib consolidó su papel como líder. Desde la esquina y la planificación estratégica, ha guiado a una nueva generación de campeones y contendientes daguestaníes, como Islam Makhachev, actual referente del peso ligero. Su influencia se percibe en la inteligencia táctica de sus pupilos, en la serenidad con la que afrontan los grandes escenarios y en una ética de trabajo que prioriza el equipo por encima del individuo. El 'modelo daguestaní' ha obligado a la UFC y al resto de peleadores a adaptarse. Ya no basta con ser un striker espectacular: el dominio del suelo, la defensa de derribos y la fortaleza mental se han vuelto imprescindibles. En ese cambio de paradigma, Khabib y su entorno han sido protagonistas indiscutibles. Y ahora ha aportado la que considera la principal clave: «No hay libertad de expresión cuando soy el entrenador». «Cuando llegamos al gimnasio y empezamos a entrenar, no hay libertad de expresión. Todos hacen lo que yo digo como entrenador. Si digo dentro o fuera, no hay 50/50. Si nos fijamos en los resultados, tenemos campeones en casi todas las organizaciones. Somos el mejor equipo y estoy muy contento. Eso significa que estoy haciendo un buen trabajo», sentencia Khabib Nurmagomedov.

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