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Trabajo propone subir el salario mínimo a 1.221 euros al mes y que no pague IRPF

Se trata de un incremento del 3,1%, 37 euros más desde los actuales 1.184 euros brutos al mes, y el Gobierno decide ampliar la deducción fiscal para que el SMI no empiece a tributar

Las batallas que se libran para fijar el salario mínimo de 2026: del IRPF a la absorción de pluses

El Ministerio de Trabajo propone subir el salario mínimo interprofesional (SMI) un 3,1% en 2026, hasta los 1.221 euros brutos al mes en 14 pagas, y que se mantenga sin tributar en el IRPF, según ha comunicado este miércoles a los sindicatos y a las patronales mayoritarios. Además, el departamento de Yolanda Díaz ha puesto sobre la mesa la posibilidad de poder repercutir el aumento del SMI en los contratos públicos, ahora impedido por ley, una demanda patronal muy importante que abre las opciones a un posible acuerdo con los empresarios.

Tras la reunión del diálogo social de este miércoles, aún no ha habido un acuerdo con los agentes sociales sobre la subida del SMI, pero el secretario de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez Rey, ha destacado el “buen clima” y la “predisposición” a un posible consenso de todas las partes. Tanto de los sindicatos, como de los empresarios, que ahora deben analizar la propuesta del Gobierno con sus órganos internos.



El aumento de 2026, con el salario mínimo situado en 1.184 euros brutos al mes en 14 pagas, se sumará a los incrementos acumulados del 61% desde 2018, cuando Pedro Sánchez llegó a la Moncloa. El Gobierno de coalición ha pactado hasta ahora todas las subidas con los sindicatos CCOO y UGT, y solo una con las patronales CEOE y Cepyme.

La cifra planteada finalmente por el departamento de Yolanda Díaz es la más baja recomendada por el comité de expertos que asesora al Ministerio de Trabajo, para el escenario en el que el SMI siguiera sin pagar IRPF. Si empezara a tributar en este impuesto, los especialistas recomendaron un alza del 4,7%, hasta los 1.240 euros, con el objetivo de que se mantuviera el compromiso del Gobierno de coalición de situar el SMI al menos en el 60% del salario medio neto del país.

El aumento del 3,1% situaría el SMI por encima de este umbral del 60%, según los expertos, que indicaron en su estudio que esta meta se alcanzaría con una subida del salario mínimo del 1,8%, hasta los 1.205 euros al mes. Sin embargo, dado que la ley también establece que se tenga en cuenta la evolución de los precios en la subida del SMI, el Gobierno ha decidido que este suelo salarial no pierda poder adquisitivo, compensando así la inflación.



Los sindicatos CCOO y UGT habían reclamado un aumento del 7,5%, y que tributara por primera vez, y los empresarios, una subida del 1,5%, como la de los funcionarios para este año. Aunque la patronal CEOE ha defendido que el salario mínimo está “sobredimensionado” y que es más alto “de lo que debería”.

El debate sobre el pago de IRPF

Este miércoles, se ha despejado también la incógnita sobre uno de los debates que está marcando el aumento del salario mínimo en los últimos años: si el SMI debe empezar a tributar en el IRPF tras su importante aumento de los últimos años.

Este tema ya marcó la discusión interna del Gobierno el año pasado, con un enfrentamiento entre Trabajo y Hacienda, que se saldó finalmente con una deducción a los trabajadores que cobran el SMI para que no pagaran este impuesto en 2025.

En 2026, el debate volvía a abrirse y, aunque el Ministerio de Trabajo estaba más abierto a iniciar la tributación (con condiciones) y a que los sindicatos así lo pidieron, finalmente Hacienda ha decidido mantener el salario mínimo sin tributar también este año, como venían anticipando fuentes del Ejecutivo.

Joaquín Pérez Rey ha confirmado que se trata de una decisión del conjunto del Gobierno, aunque no ha concretado cómo se articulará técnicamente, algo que corresponde al Ministerio de Hacienda.

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