El doctor especialista en longevidad Manuel Viso desmonta los mitos del caldo de huesos: un alimento saludable, pero no milagroso
Raro es el día en el que en las plataformas digitales no le sale a uno algo en relación al caldo de huesos . Y más si cabe en esta época en la que muchos desean eliminar los excesos gastronómicos vacacionales. Pilar de muchas dietas que afloran en las redes sociales a bombo y platillo, ahora incluso es posible comprarlo como suplemento en cápsulas o en polvo . Y es que en los últimos tiempos este alimento ha resurgido como una tendencia de bienestar promovida por influencers, libros de nutrición y dietas de inspiración ancestral como la paleo o la 'gaps diet', que propone principalmente eliminar granos, carbohidratos refinados, azúcares, alimentos procesados y verduras ricas en almidón. El caldo de huesos se presenta como una bebida con supuestos poderes regeneradores para la piel, las articulaciones, el intestino e incluso el sistema inmunitario . Pero ¿hay base científica detrás de estas afirmaciones? Manuel Viso , médico especialista en Urgencias y en Hematología, además de divulgador y conferenciante en materia de salud y bienestar, aporta una visión basada en la evidencia. «Sí, tiene colágeno, pero ese colágeno, al pasar por el sistema digestivo, se descompone en aminoácidos. Y esos aminoácidos no llegan ni a tus rodillas ni a tu piel». El caldo de huesos se elabora mediante una cocción prolongada -a menudo durante más de 12 horas- de huesos, cartílagos y tejidos conectivos de animales. De este proceso se obtiene un líquido rico en minerales, gelatina y pequeñas cantidades de colágeno y aminoácidos, lo que le confiere un sabor intenso y propiedades saciantes. Su auge se relaciona con el interés creciente por los alimentos reales y las preparaciones caseras que remiten a la cocina tradicional. Sin embargo, los expertos advierten que su reputación como elixir de juventud es, cuanto menos, exagerada . «Se ha dicho muchas veces que el caldo de huesos mejora las articulaciones, la piel o la salud intestinal. Pero no hay un solo estudio científico de calidad que lo demuestre», afirma el divulgador experto en longevidad. La idea de que consumir colágeno en la dieta equivale a regenerar el colágeno corporal es un mito nutricional persistente . Como explica el especialista durante uno de los vídeos subido a sus redes sociales, durante la digestión las proteínas se dividen en aminoácidos, y una vez absorbidos, el organismo los utiliza de acuerdo con sus propias necesidades. «Pensar que comer colágeno se convierte directamente en colágeno es como creer que comer cerebro te hace más inteligente», sostiene. Desde el punto de vista nutricional, el caldo de huesos es un alimento ligero, reconfortante y natural . Aporta algo de proteína, sodio y minerales como calcio y magnesio, aunque en cantidades modestas. Puede formar parte sin problema de una dieta saludable, sobre todo como alternativa a sopas industrializadas o caldos ultraprocesados. «No es malo tomarlo. De hecho, puede ser agradable y nutritivo, pero no sustituye ni a una dieta equilibrada ni a ningún tratamiento médico», precisa el doctor. «Aunque el caldo de huesos es naturalmente rico en colágeno, la evidencia científica que respalda la idea de que el consumo de colágeno mejora directamente la producción de colágeno del cuerpo es limitada » afirma Kantha Shelke, científica de los alimentos, profesora de la Universidad Johns Hopkins y directora de Corvus Blue LLC, una empresa estadounidense dedicada a la ciencia de los alimentos y al desarrollo de bienes de consumo envasados y miembro del Instituto de Tecnólogos de los Alimentos. Así pués, frente al marketing y los mensajes milagrosos, el doctor Viso invita a mantener el espíritu crítico: «Si te gusta, tómalo. Pero no lo endioses. Siempre, sentido común, evidencia científica y equilibrio».