La luna de Júpiter no cuenta con los elementos necesarios para albergar vida, según estudio
Un océano de agua salada bajo kilómetros de hielo no bastó. Un estudio científico concluyó que Europa, una de las lunas más grandes de Júpiter, no reúne los elementos geológicos necesarios para sostener vida, ni en su superficie ni en su océano oculto.
La investigación, publicada el martes 6 en la revista Nature Communications, señaló que la falta de actividad geológica en el fondo marino de Europa reduce de forma significativa cualquier posibilidad de vida. El análisis descartó procesos esenciales como movimiento tectónico, fuentes hidrotermales o vulcanismo submarino, considerados clave para crear ambientes habitables.
El trabajo científico contradijo décadas de especulación. Durante años, la existencia de un océano global bajo la capa de hielo de la luna impulsó expectativas sobre vida extraterrestre. Sin embargo, los nuevos datos cambiaron ese panorama.
Los investigadores analizaron el tamaño de la luna, su fuerza gravitacional y la interacción con el núcleo de Júpiter. Con base en esos cálculos, concluyeron que Europa presenta una geología estable y poco dinámica. Ese entorno no genera energía suficiente para sostener procesos biológicos.
El estudio indicó que el fondo oceánico de Europa se mantiene tranquilo. En un escenario así, un océano salado sin fuentes de calor activo difícilmente podría albergar organismos vivos. Los modelos científicos sugirieron que una exploración directa no encontraría fracturas recientes, volcanes activos ni plumas de agua caliente.
Para llegar a estas conclusiones, el equipo combinó datos conocidos de Europa con comparaciones de la geología de la Tierra, la Luna y otros cuerpos del sistema solar. Entre los elementos analizados figuró la capa de hielo, con un espesor estimado entre 15 y 25 km, y un océano que cubriría toda la luna hasta una profundidad cercana a 100 km.
Según los científicos, el calor interno de Europa se disipó hace miles de millones de años. Ese proceso explicó su estado gélido actual. Aun así, la presencia del océano indicó que el satélite experimentó calentamiento por mareas en el pasado, lo que evitó su congelación total.
Los cálculos también mostraron que esas mareas ya no poseen la intensidad necesaria para generar actividad geológica significativa en el fondo marino. A diferencia de Io, otra luna de Júpiter con intenso vulcanismo, Europa no muestra señales actuales de ese tipo de procesos.
Pese a los resultados, el interés científico no disminuyó. La estructura del océano y su interacción con la capa de hielo siguen siendo temas relevantes para la investigación planetaria.
En la primavera de 2031, la sonda Europa Clipper sobrevolará el satélite. La misión tomará imágenes detalladas de la superficie y realizará mediciones precisas de la calota de hielo y del océano subterráneo. Estos datos permitirán responder nuevas preguntas sobre la evolución de Europa.
Aunque la posibilidad de vida perdió fuerza, el estudio reforzó la exploración espacial como herramienta clave para comprender otros mundos del sistema solar.
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