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Guardia Civil alerta del engaño en los cajeros que puede dejar sin ahorro

Las fuerzas de seguridad del Estado, entre ellas la Guardia Civil, llevan meses alertando del aumento de robos cometidos en cajeros automáticos mediante técnicas de distracción. Se trata de un fraude presencial, rápido y altamente efectivo que no deja rastro digital y que complica la recuperación del dinero sustraído.

El atractivo de esta estafa reside en su sencillez. No requiere dispositivos electrónicos ni manipulación del cajero. Todo se basa en la observación, la cercanía física y la confusión provocada en el momento exacto de la operación bancaria.

El dato clave está en cómo los delincuentes obtienen el número PIN sin tocar la tarjeta. La vigilancia comienza incluso antes de que la víctima se sitúe frente al cajero. Los estafadores analizan horarios, ubicaciones poco concurridas y personas que acuden solas, especialmente en franjas matinales.

Así se inicia el fraude en el cajero automático

El primer paso es la observación directa. Los autores del robo se colocan detrás de la víctima simulando esperar su turno. Desde esa posición, memorizan la combinación numérica introducida en el teclado, aprovechando que muchas personas no cubren el PIN con la mano.

Una vez obtenido el código, el engaño entra en su fase decisiva. El objetivo ya no es solo el dinero que pueda salir del cajero, sino la tarjeta bancaria, que permite multiplicar el perjuicio económico.

La distracción en el momento crítico

La maniobra se produce justo cuando el cajero está a punto de entregar el efectivo o devolver la tarjeta. Uno de los delincuentes inicia una conversación inesperada, señala un supuesto fallo de la máquina o advierte de que el dinero no ha salido correctamente.

Mientras la atención de la víctima se desvía, el segundo implicado actúa. Puede retirar los billetes recién expedidos o intercambiar la tarjeta original por otra similar sin que la persona lo perciba en ese instante.

El vaciado de la cuenta en minutos

Con la tarjeta real y el PIN memorizado, los estafadores se desplazan rápidamente a otros cajeros cercanos o realizan pagos en comercios antes de que la víctima detecte el robo. En muchos casos, el saldo queda a cero en menos de diez minutos.

La rapidez es clave. Cuando la persona afectada se da cuenta de que no tiene su tarjeta o de que el dinero no está, el perjuicio económico ya se ha consumado.

Por qué las personas mayores son el principal objetivo

Este tipo de fraude se dirige mayoritariamente a personas de edad avanzada por varios factores. Mantienen el hábito de retirar efectivo con frecuencia, confían en la ayuda de desconocidos y presentan mayores dificultades para reaccionar ante situaciones inesperadas.

Además, en caso de persecución o reacción inmediata, los delincuentes saben que la capacidad física de la víctima es limitada, lo que reduce el riesgo de ser interceptados.

Recomendaciones oficiales para evitar la estafa

Las autoridades insisten en una serie de medidas preventivas que reducen drásticamente el riesgo de caer en este engaño:

  • Tapar siempre el teclado al introducir el PIN.
  • Mantener distancia con cualquier persona que se sitúe demasiado cerca.
  • No aceptar ayuda de desconocidos durante la operación.
  • Vigilar en todo momento la ranura de salida de la tarjeta y el efectivo.
  • No abandonar el cajero si la tarjeta queda retenida y llamar de inmediato al banco.

Ante cualquier incidencia, se recomienda bloquear la tarjeta de forma inmediata y contactar con la entidad bancaria desde el propio cajero o un teléfono cercano.

La estafa del cajero continúa creciendo porque se apoya en descuidos mínimos y situaciones cotidianas. Conocer su funcionamiento y aplicar medidas básicas de prevención es, hoy por hoy, la única barrera eficaz para proteger los ahorros.

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