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Bárbara Negrón y futuro de las culturas bajo la administración de Kast: “Una disputa cercana van a ser los sitios de memoria”

El eventual escenario cultural bajo el gobierno de José Antonio Kast ha generado inquietud en el mundo artístico y cultural, principalmente por la escasa definición programática en esta área durante la campaña presidencial. La falta de lineamientos claros respecto al rol del Ministerio de las Culturas, los fondos de financiamiento y las políticas de fomento abrió interrogantes entre creadores, gestores y organizaciones del sector que observan con preocupación un posible giro restrictivo. Todo, en un un contexto marcado por anuncios de austeridad fiscal.

Desde el entorno del Partido Republicano, en tanto, algunas voces han buscado atenuar las aprensiones, señalando que no existiría una intención de desmantelar la institucionalidad cultural vigente, sino de “reordenar” y “optimizar” recursos. Sin embargo, actores del sector ya advierten que, ante la ausencia de compromisos explícitos, será clave mantener una vigilancia activa y articulación gremial para resguardar los avances alcanzados en materia de políticas culturales durante las últimas décadas.

Para Bárbara Negrón, directora general del Observatorio de Políticas Culturales, uno de los antecedentes más complejos a la hora de proyectar el rumbo que pueda tomar la gestión del Ejecutivo en esta materia tiene que ver, precisamente, con la ausencia del tema en su programa de gobierno, el que contempla apenas una medida concreta en cultura.

Se ha especulado mucho respecto de qué va a pasar con cultura porque hay muy poca información“, recalcó la experta. “Sabemos que en el programa del presidente electo hay sólo una medida, que es un plan de inversiones de aquí al 2030. Es una medida adecuada y que puede abarcar la infraestructura completa, pero es uno de los muchos ámbitos que se gestionan en el ministerio. Entonces, naturalmente ha surgido mucha expectación de qué otra cosa va a pasar, cuál es la agenda en cultura”.

José Antonio Kast da discurso en Congreso Futuro 2026. Jonnathan Oyarzun/Aton Chile

Culturas es visto como un ministerio menor por muchos, pero es uno complejo, que tiene muchos ámbitos. Patrimonio es bibliotecas, museos, archivos, Consejo de Monumentos, sitios de memoria. Tienes financiamiento, las industrias culturales, etc. Un rango muy amplio donde es esperable que siempre haya conocimiento al menos de la política pública. Ese conocimiento del Estado es importante”, recalcó Negroni sobre las implicancias que trae esta cartera en particular.

Por otro lado, la directora del observatorio también recordó que la principal señal conocida hasta ahora desde la Oficina del Presidente Electo ha sido que no se realizarán cambios radicales en la institucionalidad cultural, lo que calificó como “tranquilizador“. No obstante, enfatizó que la definición real de la agenda cultural dependerá del perfil del futuro ministro o ministra y de los equipos que acompañen esa designación, considerando que el Ministerio de las Culturas opera con dos subsecretarías y una estructura altamente especializada.

Hay varios perfiles que se han ensayado en términos del ministro de Cultura. En el caso del actual gobierno fueron tres perfiles totalmente distintos: el de una investigadora, Julieta Brodsky; luego el de un productor de televisión, que es un perfil que se ha ensayado antes, con Jaime de Aguirre; y el más habitual, que son artistas que tienen un perfil público reconocido (Carolina Arredondo)”, puntualizó, destacando particularmente la eficacia de este último en comparación a los otros modelos.

Sin embargo, agregó que el problema para la derecha es que: “No tiene mucha gente conocida. El mismo Víctor Jiménez Atkin —vocero cultural del presidente electo— habla de que quiere terminar con este mito de que solo hay artistas de izquierda. Eso es interesante, porque es esperable que haya artistas de distintas posiciones. Me parece que eso enriquece, pero no conozco muchos. Y sí que se necesitan subsecretarios con conocimientos del tema. Ahí también estamos en problemas, no solamente porque sea, en este caso, una derecha que no ha pasado por el gobierno, sino porque esta intermitencia hace que sea difícil la preparación de equipos que logren abordar todo lo que se necesita”.

José Antonio Kast y su esposa, María Pía Adriasola.

En ese contexto, la directora del Observatorio subrayó la relevancia de resguardar políticas que han logrado consolidarse como políticas de Estado, más allá de los gobiernos de turno. Entre ellas, mencionó el sistema de fondos concursables, los programas de infraestructura cultural y el Programa de Apoyo a Organizaciones Colaboradoras (PAOC), iniciativas que —según recordó— han atravesado distintos ciclos políticos y se han fortalecido progresivamente con el paso del tiempo.

Respecto a los dichos de Jiménez, quien planteó la necesidad de revisar los mecanismos de financiamiento público, Negrón coincidió en que existen aspectos procedimentales que pueden perfeccionarse, especialmente en materia de seguimiento y rendición de proyectos. Sin embargo, manifestó preocupación por lo que calificó como un “tono de sospecha” hacia los fondos concursables, recordando que sus evaluaciones son realizadas por comités externos y órganos colegiados provenientes de la sociedad civil.

“Lo que sí hemos visto, tanto en el programa de Kaiser como en el programa anterior de Kast, son algunas cosas que dan pistas sobre este tema, y una de las cosas que se reitera es esta permanente sospecha. En los fondos hay cosas que mejorar, por supuesto. Una de las cosas más importantes es mejorar el seguimiento y las rendiciones, porque hoy cada persona encargada tiene 900 mil proyectos que ver, por lo que es totalmente imposible hacer seguimiento a esos fondos”, afirmó la investigadora.

Sitio de Memoria ex Cuartel Borgoño, en Independencia. Foto: Juan Pablo Riveros.

Aun así, recalcó que aunque “siempre hay cosas que mejorar, el tono como de sospecha no me parece adecuado”.

Otro de los puntos más críticos abordados fue la situación de la Ley de Patrimonio, iniciativa que lleva más de dos décadas en tramitación legislativa. Para Negrón, el eventual fracaso de esta reforma representa una deuda histórica grave, considerando que la actual Ley de Monumentos Nacionales data de 1970 y que la institucionalidad patrimonial se remonta incluso a 1925. A su juicio, la ausencia de una nueva ley profundiza tensiones entre conservación, desarrollo urbano y derechos de los propietarios.

En tanto, la especialista advirtió que otro foco de conflicto podría instalarse en torno a los sitios de memoria, un ámbito que genera profundas diferencias políticas respecto de su rol dentro del Ministerio de las Culturas. En ese escenario, planteó que el desafío del próximo gobierno será equilibrar sensibilidad cultural, conocimiento de la política pública y respeto por los consensos construidos, en un ministerio que, aunque a menudo subvalorado, cumple un rol estratégico en la cohesión social y la democracia cultural del país.

“Otra disputa cercana va a ser lo de los sitios de memoria, que ya se ha visto en el Congreso. Para ciertos sectores de la derecha, la memoria y los sitios de memoria no tienen que estar dentro del Ministerio de las Culturas o, derechamente, no tienen que existir. Y para otros, por supuesto, es parte de las funciones del Mincap. Ahí tenemos algunos temas que creo que van a ser conflictivos, pero esperamos que en otros haya acuerdos para seguir avanzando”, cerró.

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