Trump también quiere ser ‘presidente’ de la Fed
La independencia de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos, el banco central de la mayor economía del mundo, que cuenta con un mandato dual de máximo empleo y estabilidad de precios, vuelve a estar bajo presión política.
El domingo por la noche, el presidente de la Fed, Jerome Powell, informó que está siendo investigado penalmente por la remodelación de la sede del banco central en Washington, valorada en 2 mil 500 millones de dólares, y su testimonio ante el Congreso en junio pasado.
En una declaración escrita y en un video, Powell dio un mensaje institucional, pero convincente, donde afirmó que la posible acusación “sin precedentes debe analizarse en el contexto más amplio de las amenazas y la presión constante de la administración” Trump.
“La amenaza de cargos penales es consecuencia de que la Reserva Federal fija la tasa de interés con base en nuestra mejor evaluación de lo que beneficiará al público, en lugar de seguir las preferencias del presidente”, dijo Powell.
Y añadió: “se trata de si la Reserva Federal podrá seguir fijando las tasas de interés basándose en la evidencia y las condiciones económicas, o si, en cambio, la política monetaria estará dirigida por la presión política o la intimidación”.
No conforme con iniciar el proceso legal contra la Fed, la más importante institución económica en Estados Unidos, ayer Trump arremetió contra Powell al calificarlo de “incompetente o corrupto”.
Desde los años cincuenta del siglo pasado, la Reserva Federal cuenta con la capacidad para fijar de manera independiente las tasas de interés de conformidad con las necesidades de la economía estadounidense en su conjunto.
Durante años la Fed ha venido consolidando su credibilidad e independencia, contribuyendo a generar un entorno económico más estable en Estados Unidos a partir del diseño de su política monetaria, sin responder a las presiones políticas de corto plazo.
Powell declaró que “siento un profundo respeto por el Estado de derecho y la rendición de cuentas en nuestra democracia. Nadie, y mucho menos el presidente de la Reserva Federal, está por encima de la ley”, pero la posible acusación debe verse en el contexto de la presión ejercida por Trump para reducir la tasa de referencia.
De acuerdo con el jefe de la Fed, “esta nueva amenaza no se refiere a mi testimonio del pasado junio ni a la renovación de los edificios de la Reserva Federal. No se refiere a la función de supervisión del Congreso; la Reserva Federal, mediante testimonios y otras divulgaciones públicas, hizo todo lo posible por mantener al Congreso informado sobre el proyecto de renovación. Esos son pretextos”.
En junio Powell compareció ante el Comité Bancario del Senado de Estados Unidos sobre el proyecto de remodelación en curso del edificio principal de la Fed.
La medida sin precedentes de la administración Trump marca una escalada de la disputa del republicano con el presidente de la Fed.
El mandatario lleva mucho tiempo pidiendo recortes de tasas más rápidos y drásticos, prácticamente desde que regresó a la Oficina Oval de la Casa Blanca hace casi un año.
Si la Fed cediera a las presiones políticas, podría poner en duda su independencia y autonomía, que son indispensables para mantener credibilidad frente a su compromiso con el mandato dual de máximo empleo y estabilidad de precios.
Trump también ha intentado destituir a Lisa Cook, miembro de la Junta de Gobernadores de la Fed, a quien acusa de presunto fraude hipotecario, una acusación que actualmente está atorada en los tribunales.
La Corte Suprema tiene previsto abordar el caso de Cook, elegida por Joe Biden, más adelante este mes.
Estamos ante el más reciente intento de Trump por ejercer control sobre el banco central estadounidense desde múltiples frentes, incluido el nombramiento de nuevos miembros de la instancia encargada del diseño de la política monetaria de la Reserva Federal, el Comité Federal de Mercado Abierto, y del sucesor de Powell, cuyo cargo de chairman expira en mayo próximo, si bien el de gobernador de la Fed se extiende hasta 2028.
En un artículo de opinión publicado el lunes en el Financial Times, se advierte que “el próximo presidente de la Reserva Federal será, en todo menos en el nombre, Donald Trump, con todas las aventuras en política de tasas y supervisión regulatoria que ello conlleva”.
El titular del texto publicado en el influyente medio financiero parece broma, pero no lo es: “The next Fed chair is… Donald Trump”.