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La OIT advierte de los riesgos de la IA para la inserción laboral de los jóvenes con alta cualificación

La organización prevé que un menor crecimiento del empleo en 2026 y que el paro se mantenga estable, y advierte de la incertidumbre comercial en el mundo y las persistentes brechas de género

Estos trabajadores saben cómo funciona la IA y piden a sus amigos y familiares que no la usen: “Es un 'no' rotundo”

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha advertido este miércoles de los riesgos de la inteligencia artificial (IA) sobre los trabajadores jóvenes de alta cualificación, especialmente aquellos que intentan optar a su primer empleo. Es uno de los mensajes más destacados de su informe sobre Tendencias Sociales y del Empleo de 2026, en el que analiza las perspectivas de los mercados de trabajo a nivel mundial para este año y en el que vuelve a subrayar los peligros de la incertidumbre comercial internacional, azuzada por las políticas de los EEUU de Donald Trump.

La agencia tripartita de la ONU, que reúne a gobiernos, empleadores y trabajadores de 187 Estados Miembros en torno a los derechos laborales, apunta en su nuevo informe que “el riesgo de automatización es mayor entre las personas de 15 a 24 años con educación universitaria en comparación con sus homólogos menos educados, en parte porque tienden a trabajar en ocupaciones más expuestas a la IA”.

En concreto, la OIT estima que un 29,5% de los empleos de jóvenes con educación superior están expuestos a la IA, frente a un 19,1% del resto de jóvenes. “Esta exposición es más pronunciada en los países de ingresos altos”, advierte la OIT, con más de un tercio de los jóvenes cualificados expuestos a la IA (34,6%), aunque es una mayor afectación independientemente de la edad o el nivel de educación.

“Por el contrario, los jóvenes y los adultos de los países de bajos ingresos —donde la agricultura es más prevalente y la intensidad de las tareas no rutinarias es menor— se enfrentan a un riesgo menor, en particular aquellos con un nivel de educación no avanzado”, añade la agencia.  

El organismo cita algunos estudios recientes, como uno de 2025 de investigadores de la Universidad de Standford, que apunta ya sobre la existencia de algunos efectos preliminares de la IA en el mercado laboral de EEUU, con una reducción de los puestos de trabajo más junior frente a los de trabajadores con más antigüedad y experiencia. También una encuesta realizada a miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en 2024, que indica que los jóvenes con estudios superiores expresan una mayor preocupación por la posible pérdida de puestos de trabajo debido a la IA.

Aunque la OIT reconoce que “el impacto total de la IA en el empleo juvenil sigue siendo incierto”, ya que también se analizan posibles efectos positivos en los mercados laborales, la entidad considera “esencial supervisar tanto los riesgos como las oportunidades para garantizar que las políticas maximicen los beneficios y mitiguen los impactos negativos” de esta nueva herramienta.

Débil crecimiento del empleo y sin mejoras en su calidad

Sobre sus previsiones para 2026, la OIT calcula que el empleo mundial seguirá creciendo, pero a un ritmo cada vez más débil, lo que se suma a un deterioro de los avances en la calidad de los puestos de trabajo. La evolución del empleo global se prevé un 1%, por debajo del promedio del decenio anterior. 

La desaceleración no será homogénea. En los países de ingresos altos están experimentando “una disminución significativa en el crecimiento del empleo”, destaca la agencia, de un crecimiento medio del 1,1 % anual entre 2010 y 2019 a una contracción del 0,1% en 2026, “debido principalmente al envejecimiento de la población”.

En las economías de ingresos medianos-altos, el avance será muy limitado (0,5%). En cambio, en los países de ingreso bajo, el empleo crecerá un 3,1%, impulsado por la incorporación de jóvenes al mercado laboral y el aumento de la población en edad de trabajar.

La organización internacional destaca que el aumento del empleo no responde a mejoras en la productividad y advierte de que buena parte de los nuevos puestos de trabajo se crearán en la economía “informal”, con baja remuneración y sin protección social. 

En cuanto al desempleo, en 2026 el paro afectará a 186 millones de personas en todo el mundo. Las cifras globales no señalan un deterioro, pero tampoco una mejora. La tasa mundial de desempleo se sitúa en el 4,9% en los dos últimos años y se estima que se mantenga sin cambios en 2026 y que baje solo una décima en 2027, hasta el 4,8%.

Factores estructurales como el envejecimiento de la población, el aumento de las jubilaciones y la reducción de la población activa están conteniendo la tasa de paro pese al débil crecimiento del empleo. De hecho, la OIT prevé que la tasa mundial de actividad continúe descendiendo hasta situarse en el 60,5% en 2027.

Tensiones comerciales y la persistente brecha de género

Además de los riesgos vinculados a la IA, la OIT destaca otros peligros para los mercados laborales, como la incertidumbre sobre las reglas del comercio internacional y los cuellos de botella en las cadenas globales de suministro, que la agencia advierte de que pueden tener consecuencias directas sobre el empleo y los salarios (a la baja), con más efectos en regiones como el Sudeste Asiático, Asia Meridional y Europa. 

La OIT recuerda que el comercio sigue siendo un pilar clave en los mercados laborales, con el 15,3% del empleo mundial, sobre todo en los países de ingresos bajos y medios. Además, el peso del empleo en los servicios de mercado no deja de crecer, impulsado por el auge de los servicios digitales, que ya concentran el 14,5% de las exportaciones mundiales.

Las desigualdades de género siguen atravesando los mercados de trabajo, con apenas avances en los últimos años en varios ámbitos, como la incidencia del trabajo familiar auxiliar o la proporción de personas en situación de pobreza extrema, subraya la OIT. “Los avances en la participación laboral femenina se han estancado, ralentizando el progreso hacia la igualdad de género en el trabajo”, sostiene la agencia.

Las mujeres representan alrededor de dos quintas partes del empleo mundial y tienen un 24% menos de probabilidades de participar en el mercado laboral. La tasa de desempleo femenina continúa siendo superior a la masculina y, de cara a 2026, la brecha se sitúa en 4,3 puntos porcentuales. Además, la proporción de mujeres jóvenes que ni estudian, ni trabajan ni reciben formación es 14,4 puntos porcentuales más elevada que la de los hombres jóvenes, un indicador preocupante sobre sus oportunidades laborales en el futuro.

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