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La radio abierta que casi se apaga

Imagine que, un día, la emisora que la acompañó a usted, a sus padres o abuelos desaparece porque nadie pudo con los precios de la subasta de frecuencias de radio y televisión. No es un debate técnico, es un riesgo real que les cerraría a miles de hogares su ventana de expresión, información y entretenimiento, y otra alerta del daño a la democracia.

Es el caso del abogado Giovanni Delgado, quien recordó que, de niño, sus padres escuchaban programas como Visitas Navideñas (radio Rumbo, luego Sinfonola), su favorito en Navidad. Delgado interpuso ante la Sala Constitucional el amparo que frenó la subasta y la Sala dictó medidas cautelares mientras resuelve el fondo.

Esto expone la fragilidad democrática de estas decisiones en la antesala electoral. En otro recurso ante la Sala, la Cámara de Radio y Televisión de Costa Rica (Canartel) denunció que la subasta se hizo “sin distinguir entre estaciones comerciales, culturales, religiosas, educativas o comunitarias”.

Los precios base fueron denunciados como prohibitivos, dejando fuera a concesionarios con fuerte presencia rural. Según ENAHO 2025, casi el 60% de los hogares rurales no paga televisión por cable y cerca del 18 % no tiene Internet. Para esas familias, la radio y la televisión abierta no son un lujo.

Montos de hasta ¢193 millones para radio FM alarman sobre la concentración mediática. La radio da identidad al país, acceso a noticias, debates y a escuchar un partido en colectivo. Perder emisoras es perder tejido social y empobrecer el ecosistema informativo cuando más se necesita pluralidad y libertad de prensa. Si esa libertad depende de recursos judiciales, fallaron los controles preventivos del Estado.

Las candidaturas son numerosas. Como jóvenes y como país, tomemos el tiempo para examinar cada propuesta. Seguridad, libertad, educación y valores aún están a tiempo de ser reforzados si vamos a las urnas con conciencia.

La democracia no es elección de un día, es un músculo que necesita ejercicio constante. No permitamos que se atrofie.

No alcemos la voz solo cuando la radio está a punto de apagarse. Que 2026 nos asegure responsabilidad y preparación, no amparos como remedios de emergencia.

Las elecciones en 2026 no serían justas si miles votan con acceso restringido a los medios. Exijamos compromiso y planes claros para cerrar la brecha digital, no permitamos que se profundice.

Si desea conocer qué proponen los diferentes planes de gobierno sobre este u otros temas, puede consultar el nuevo chat “Votante Informado”.

Ashley Quesada Segura es estudiante de Periodismo en la UCR.

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