¿Su celular cayó al mar? Guía definitiva para intentar salvar el dispositivo
El celular que cae al mar enfrenta uno de los escenarios más agresivos para la electrónica portátil. El contacto con agua salada expone los circuitos internos a sales minerales altamente corrosivas que facilitan cortocircuitos inmediatos y daños progresivos. En temporada de verano, cuando el uso del teléfono en la playa aumenta, estos accidentes se vuelven más frecuentes y costosos.
La combinación entre agua salada y conducción eléctrica crea un ambiente hostil para los componentes del dispositivo. Incluso después de una aparente secada, el riesgo persiste. Los residuos de sal continúan el proceso de corrosión y pueden provocar fallas días o semanas después del incidente.
Agua dulce y agua salada: una diferencia clave
No toda el agua causa el mismo daño. El agua dulce ya representa un peligro para un celular. Sin embargo, el agua del mar resulta mucho más destructiva. Las sales y minerales disueltos actúan como conductores eléctricos y generan rutas de corriente no previstas dentro del equipo.
Cuando el líquido se evapora, el problema se agrava. El agua desaparece, pero la sal permanece adherida a los circuitos. Ese residuo inicia una corrosión química constante, aun sin humedad visible. Por esa razón, algunos teléfonos funcionan tras secarse y fallan tiempo después.
Especialistas en electrónica explican que el cloruro de sodio presente en el agua marina favorece reacciones electroquímicas de oxidación. Este proceso acelera el deterioro de metales y soldaduras internas.
Primeros 30 segundos: decisiones determinantes
Al sacar el celular del mar, la prioridad es apagarlo de inmediato. Aunque el equipo continúe encendido, cualquier prueba aumenta el riesgo de cortocircuito. Revisar la cámara, presionar botones o abrir aplicaciones puede agravar el daño.
Luego, conviene retirar todos los accesorios. Esto incluye funda, tarjeta SIM, tarjeta de memoria y cables. El objetivo es reducir la retención de humedad y facilitar la ventilación. El dispositivo debe colocarse en posición vertical con las entradas hacia abajo para favorecer el drenaje.
No se recomienda sacudir el teléfono ni presionar teclas. Estas acciones empujan el agua hacia zonas más profundas del equipo.
¿Un enjuague con agua dulce ayuda?
Aunque parezca contradictorio, un enjuague breve con agua dulce o destilada puede reducir daños cuando el celular ya cayó en agua salada. Esta acción busca eliminar los residuos de sal antes de que se cristalicen y aceleren la corrosión.
El procedimiento solo debe realizarse con el dispositivo apagado y sin conexión a energía. El enjuague debe ser rápido y sin presión. Después, se aconseja dejar secar el celular al aire en un lugar sombreado y ventilado. Un ventilador puede ayudar.
Debe evitarse cualquier fuente de calor directo. El sol intenso, los secadores o los hornos deforman componentes sensibles y aceleran reacciones químicas internas.
Errores comunes que empeoran el daño
Uno de los errores más graves es conectar el cargador para probar si funciona. Un conector húmedo puede provocar un cortocircuito irreversible en la placa lógica. El uso de calor intenso tampoco elimina la sal y acelera la corrosión.
El método del arroz no resulta eficaz. Este material solo absorbe humedad superficial y no alcanza los circuitos internos. Además, puede dejar residuos de polvo o almidón dentro del equipo. Otras prácticas caseras, como usar aspiradoras o sumergir el celular en harina o sal, también empeoran la situación.
Asistencia técnica: el tiempo es decisivo
Tras el contacto con agua salada o clorada, la recomendación general es acudir a asistencia técnica especializada lo antes posible. Un técnico puede desmontar el dispositivo y realizar una limpieza química con productos adecuados como alcohol isopropílico. Esta intervención frena el avance de la corrosión.
El hecho de que el celular encienda no garantiza su recuperación. Manchas en la pantalla, fallas de audio, sobrecalentamiento o reinicios inesperados indican infiltración interna. Ignorar estas señales suele derivar en reparaciones más costosas o en la pérdida total del equipo.
La acción rápida, el apagado inmediato y la revisión profesional aumentan las probabilidades de salvar el celular. En zonas costeras, la prevención también cuenta. Fundas impermeables y mayor cuidado en ambientes húmedos pueden evitar que un descuido termine en un daño irreversible.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.