Los fabricantes de productos artesanos y los comercios de artesanía insisten en que la declaración BIC del damasquinado de Toledo hace referencia a «la técnica en general»
La polémica sobre si la declaración del declaración del Damasquinado de Toledo como Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Bien Inmaterial , incluye al industrial o solo a la vertiente artesanal sigue generando debate. Mientras que para una parte de los afectados la declaración por parte del Gobierno de Castilla-La Mancha está « bastante clara, solo hay que leerse la declaración para saber qué es lo que se está declarando « para otros, fabricantes de productos artesanos y comercios de artesanía, la otra parte afectada, «este término hace referencia a la técnica del damasquinado en general, sin limitarse exclusivamente al trabajo artesanal tradicional». La Asociación de Fabricantes de Productos Artesanos de la Provincia de Toledo y la Asociación de Comercio de Artesanía de la Ciudad y la Provincia de Toledo han emitido un comunicado donde detallan los «puntos clave» de la declaración, tras «ciertas interpretaciones erróneas». en cuanto a la distinción entre el damasquinado artesanal e industrial. En primer lugar, aseguran, la declaración hace referencia al Damasquinado de Toledo, sin hacer distinción entre su vertiente artesanal e industrial . Este término hace referencia a la técnica del damasquinado en general, sin limitarse exclusivamente al trabajo artesanal tradicional que define a la Fundación del Damasquinado de Toledo. De haber sido la intención hacer una distinción entre el damasquinado artesanal y el industrial, se habría utilizado expresamente el término «artesanal», opción que no fue admitida en el texto oficial. El documento oficial de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha describe el Damasquinado de Toledo de manera amplia, incluyendo tanto la vertiente artesanal como la industrial. El texto menciona la técnica del damasquinado de forma genérica como « labor de adorno que se hace en una pieza de hierro u otro metal embutiendo filamentos de oro o plata en ranuras o huecos previamente abiertos« , sin hacer mención de la distinción entre ambos tipos de producción. Si la intención hubiera sido proteger solo el damasquinado artesanal, el acuerdo habría incluido la definición más detallada propuesta por la Fundación del Damasquinado, que describe la laboriosa técnica de incrustar oro y plata en metales, utilizando herramientas manuales. Además, añaden, que el texto oficial reconoce explícitamente el valor del damasquinado industrial , destacando su evolución en las últimas décadas. La producción industrial de damasquinado en Toledo, elaborada mediante procedimientos mecánicos, ha permitido una difusión más amplia de las piezas fuera de Toledo y ha generado acabados similares a los artesanales, pero con una técnica industrial que ha contribuido igualmente a la conservación y proyección cultural de esta tradición. «La protección como Bien de Interés Cultural Inmaterial no se limita exclusivamente a las técnicas artesanales , sino que abarca la totalidad de la manifestación cultural del damasquinado, en sus diversas formas«, señalan. A ello añaden que »el objetivo prioritario de la declaración es garantizar la pervivencia del damasquinado como manifestación cultural viva, promoviendo su preservación y su transmisión a las generaciones venideras, sin discriminar entre métodos de producción«. Por ello, defienden que este enfoque integrador destaca que el damasquinado industrial también forma parte de esta manifestación cultural, al igual que el artesanal, contribuyendo al patrimonio cultural de Castilla-La Mancha. En este sentido, la Ley de Patrimonio Cultural de Castilla-La Mancha define el patrimonio de forma inclusiva y reconoce que las manifestaciones culturales surgidas de procesos industriales también pueden formar parte del patrimonio protegido. Esta perspectiva es coherente con la postura adoptada por la Junta, que en 2017 declaró la Cuchillería y la Navaja Clásica de Albacete como BIC, sin hacer distinción entre los productos artesanales e industriales. De acuerdo con todo lo expuesto, la declaración como BIC del Damasquinado de Toledo no establece una separación entre el damasquinado artesanal y el industrial. Ambas formas de producción se integran bajo una única noción cultural que representa el Damasquinado de Toledo. Este reconocimiento refuerza la identidad y el patrimonio cultural de la región y garantiza la pervivencia y difusión del damasquinado como símbolo cultural de Toledo y Castilla-La Mancha. «El Damasquinado de Toledo, en su totalidad, es una manifestación cultural inmaterial que incluye tanto la producción artesanal como la industrial, y cuya protección como BIC contribuye a su conservación y reconocimiento». Por todo ello, la Asociación de Fabricantes de Productos Artesanos y la Asociación de Comercio de Artesanía de Toledo reiteran que el Damasquinado de Toledo, en su conjunto, queda amparado por esta declaración como Bien de Interés Cultural Inmaterial, sin exclusiones de ningún tipo.