World News

La reforma electoral y las herencias que amenazan al régimen

Estamos ante una reforma electoral de y para el régimen. Ni la oposición y mucho menos la ciudadanía (organizada o no) son agentes de la discusión que cambiará las reglas para acceder al poder en México. La paradoja es que marginar a los ajenos no hará más sencilla una negociación intestina, en la que distintos grupos se sienten con atributos para gestionar poder, al extremo de pretenderlo para su clan familiar. En la Secretaría de Gobernación lo saben, lo critican, pero ¿podrán hacer algo frente a ello?

Cómo es posible que le quieras heredar a un hijo o a una esposa el poder. Tal fue el mensaje que este jueves pronunció la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, en una reunión a puerta cerrada con directivos de medios de algunos estados de la República. Eso se va a acabar; no hay manera de que transite más, insistió la funcionaria encargada de la gobernabilidad en el país, quien, en días recientes, ha intentado eliminar resistencias de los aliados de Morena a las nuevas reglas.

La semana pasada, la reforma electoral entró en horas críticas. En su momento de conclusión de trabajos, la comisión encargada de la reforma dio nueva muestra de lo fallido del proceso para consolidar la iniciativa de la presidenta Claudia Sheinbaum. Ahora no es sólo la oposición la que está en franco desacuerdo. Hasta la cooptada dirección del INE tiene peros, y los más ruidosos al arrastrar los pies son los partidos aliados del oficialismo.

Aunque el PVEM y el PT han expresado su reticencia en torno a reducir presupuestos a los partidos y bajar el número de curules y escaños, la discusión ha vuelto al tema de las candidaturas y a quién y cómo se define a los sucesores. La presidenta no puede traducir el poder que ha acumulado al frente del gobierno en influencia para que ciertos apellidos dentro del obradorismo entiendan que el nepotismo, aunque en la ley aplique a partir de 2030, para ella está proscrito desde ya.

En la citada reunión en Bucareli con medios de los estados (que, según se puede apreciar en fotografías publicadas en redes sociales, fue a la par de otra de esos mismos periodistas con el secretario de Hacienda, Edgar Amador), la secretaria quiso mandar un mensaje de tranquilidad sobre la autonomía del INE y sobre la racionalidad de buscar que la democracia mexicana tenga procesos electorales más económicos.

Sin embargo, la frase que llamó la atención fue la relativa a las herencias. Las palabras de Rosa Icela Rodríguez fueron pronunciadas prácticamente en consonancia con el desistimiento del gobernador de San Luis Potosí de la intentona estatal de que en el proceso electoral de 2027 sólo haya candidatas mujeres al renovarse el Poder Ejecutivo de esa entidad dentro de año y medio. ¿Alguien cree que de verdad el mandatario del PVEM renuncie a la pretensión de allanar el camino a su esposa, hoy en el Senado? Demasiado pronto para saberlo.

Por supuesto que hay otros estados en los que la declaración de la secretaria de Gobernación tiene eco. Tanto en Nuevo León como en Zacatecas hay un debate sobre si los apellidos hoy en el poder pretenderán perpetuarse en las elecciones de 2027; así, en el primer caso, estemos hablando de un gobernador no formalmente oficialista, y en el segundo, de los Monreal Ávila, donde el menor de ese clan no se resigna a no suceder a su hermano, aventura en la que podría irse por el PT.

Así, la gran discusión sobre una reforma electoral que, por primera vez en décadas, no sumó a la oposición está entrampada por los mismísimos socios de Sheinbaum. El atorón demuestra que Morena tiene dentro de casa los retos más acuciantes si pretende una institucionalización que le ayude a dirimir las diferencias internas a fin de garantizar la unidad que les permita avizorar un escenario a largo plazo en el poder.

La fuerza política que nació manifestando que no aceptaría tribus en su interior está muy lejos de encontrar el formato en el que fundadores y advenedizos no regateen a la presidenta sus designios. La autoridad de Claudia Sheinbaum, y no sólo dentro del partido, puede terminar abollada tras una reforma que la oposición califica de regresiva a todas luces y los de adentro descafeínan mes con mes.

Prohibir el nepotismo era una gran herramienta de Sheinbaum para fijar reglas de equidad a la hora de repartir el poder, pero tiene un gran defecto. Cuando la secretaria de Gobernación menciona que ni un hijo ni una esposa (o esposo, para el caso, lo mismo) deberían heredar el poder, es imposible no pensar en Palenque y el protagonismo que tiene, y no sólo en el partido, al menos uno de los hijos del fundador de Morena. ¿De verdad van a abrir una discusión sobre caciques? Si sí, en una de esas alimentan los rumores de maximatos.

Hay otros detalles de la reforma electoral que seguirán provocando ruido y preocupación (la marginación de las minorías si se reduce el número de los plurinominales, la pretensión del gobierno de no contenerse en su comunicación durante los procesos electorales y, desde luego, la particular interpretación del régimen de lo que entienden como “autonomía” de los árbitros), pero el oficialismo creyó que podría cambiar las reglas de los comicios sin pagar costo político. Pues no parece ser el caso.

Morena está empezando a descubrir que el PVEM y el PT tienen otros datos sobre lo que deben ser las leyes electorales, y pronto vendrá una derivada obvia: ahora que andan afiliando masivamente a sindicatos, no sólo contradicen la promesa de que no eran iguales, sino que padecerán lo que el viejo corporativismo: arduas negociaciones donde, más pronto que tarde, los obradoristas de antaño disputarán (y no pocas veces perderán) posiciones frente a gremios que ayer gritaban Viva Fidel Velázquez y hoy entonan felices el “es un honor estar…”.

La reforma electoral, entonces sería doblemente regresiva. La autoridad de Claudia Sheinbaum, y no sólo dentro del partido, puede terminar abollada tras una reforma que la oposición califica de regresiva a todas luces y los de adentro descafeínan mes con mes. que, contra lo que diga la secretaria de Gobernación, quieran –y quién duda que logren– que, en su estado o municipio, les suceda quien ellos deseen y, ni qué decir, de donde los sindicatos tengan bancadas que garantizan prebendas a perpetuidad.

La transformación habrá logrado, de darse tal escenario, que la llamada izquierda institucionalice las herencias. Una vuelta a la historia digna de verse.

Читайте на сайте