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Los bancos desaparecen en silencio

La red de oficinas bancarias en la Región de Murcia ha experimentado uno de los mayores ajustes de su historia reciente. Según la estadística histórica publicada por el Banco de España sobre oficinas bancarias, en octubre de 2015 había operativas 926 sucursales en la comunidad. Diez años después, en octubre de 2025, la cifra se reduce a 533. El recorte supera el 42%.

Este proceso no es exclusivo del territorio murciano, pero su impacto resulta especialmente visible en municipios medianos y pequeños, donde la desaparición de una oficina supone, en muchos casos, la pérdida del único punto de atención bancaria presencial.

Una década de cierres continuados

La reducción de oficinas no se ha producido de forma puntual, sino mediante un goteo constante año tras año. Tras la crisis financiera y la posterior reestructuración del sector, las entidades iniciaron planes de optimización de costes que tuvieron en el cierre de sucursales uno de sus ejes principales.

A este fenómeno se han sumado otros factores estructurales. La digitalización acelerada de los servicios financieros, el uso masivo de la banca móvil y la concentración de entidades tras fusiones han reducido la necesidad de mantener una presencia física tan extensa como la de hace una década.

El papel de la digitalización bancaria

Las entidades financieras argumentan que una parte creciente de los clientes opera ya de forma habitual a través de aplicaciones móviles y plataformas digitales. Transferencias, pagos, contratación de productos y consultas se realizan sin necesidad de acudir a una oficina.

Sin embargo, esta transformación no afecta por igual a toda la población. Personas mayores, residentes en zonas rurales o ciudadanos con menor acceso a competencias digitales siguen dependiendo de la atención presencial para gestiones básicas.

El impacto municipio a municipio

El ajuste del número de sucursales no ha sido homogéneo. Los grandes núcleos urbanos concentran aún buena parte de las oficinas supervivientes, mientras que muchos municipios han visto reducir su red bancaria a la mínima expresión.

En algunos casos, la desaparición de oficinas ha obligado a los vecinos a desplazarse varios kilómetros para realizar trámites presenciales, especialmente cuando también se han retirado cajeros automáticos o se han reducido los horarios de atención.

Municipios pequeños, los más afectados

Las localidades con menor población suelen ser las primeras en sufrir los cierres. La baja rentabilidad de las sucursales, unida a la reducción de personal, ha llevado a las entidades a concentrar servicios en cabeceras comarcales.

Este escenario ha reavivado el debate sobre la exclusión financiera y la necesidad de garantizar un acceso mínimo a los servicios bancarios, independientemente del lugar de residencia.

Las oficinas que resisten

A pesar del ajuste, más de quinientas oficinas continúan operativas en la Región de Murcia. Estas sucursales actúan como nodos principales de atención, absorbiendo la demanda procedente de zonas donde ya no existe presencia bancaria.

Las entidades que mantienen una mayor implantación territorial suelen concentrar sus oficinas en áreas con mayor densidad de población y actividad económica, donde la atención presencial sigue siendo estratégica.

Reorganización de horarios y servicios

No todos los cierres implican la desaparición total del servicio. En muchos casos, las entidades han optado por reducir horarios, eliminar ventanillas tradicionales o transformar oficinas en puntos de asesoramiento con cita previa.

Estas medidas permiten mantener una presencia simbólica en determinados municipios, aunque con una capacidad de atención limitada frente a la de una sucursal tradicional.

Cómo consultar cuántos bancos quedan en tu municipio

El Banco de España publica de forma periódica la estadística oficial de oficinas bancarias, con datos desglosados por comunidad autónoma, provincia y municipio. Esta información permite conocer con exactitud cuántas sucursales permanecen abiertas en cada localidad.

Los listados oficiales recogen únicamente oficinas físicas operativas, excluyendo cajeros aislados o puntos de atención esporádicos. De este modo, se obtiene una radiografía fiel de la red bancaria real disponible para los ciudadanos.

Una herramienta clave para vecinos y administraciones

Estos datos no solo resultan útiles para los ciudadanos. Ayuntamientos y administraciones locales utilizan la información para detectar situaciones de riesgo de exclusión financiera y negociar con entidades soluciones alternativas, como oficinas móviles o acuerdos con Correos.

En un contexto de envejecimiento poblacional y despoblación rural, el acceso a servicios financieros se ha convertido en un elemento más de la cohesión territorial.

Un cambio estructural que no ha terminado

Las cifras de 2025 confirman que el proceso de reducción de oficinas bancarias sigue abierto. Aunque el ritmo de cierres se ha moderado respecto a los años más intensos, el sector continúa adaptándose a un modelo con menos presencia física.

Para los vecinos de la Región de Murcia, conocer cuántos bancos y sucursales siguen activos en su municipio ya no es solo un dato económico. Es una información que define el día a día, el acceso a servicios básicos y la relación con un sistema financiero en plena transformación.

En este nuevo escenario, la lista de oficinas supervivientes se convierte en un indicador clave del equilibrio entre eficiencia bancaria y servicio al ciudadano en cada rincón de la Región.

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