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Los cordobeses disparan las donaciones de sangre por el accidente de Adamuz: «Voy a aportar todo lo que pueda»

Abc.es 
Colas en zig-zag para que la gente pudiera transitar en el interior pero que desbordaban las instalaciones hasta salir al exterior, personas que vienen de fuera de la ciudad, hombres y mujeres de todas las edades... El Centro de Transfusión , Tejidos y Células de Córdoba se ha convertido este martes, como ya pasó el lunes, en el corazón , nunca mejor dicho, de la solidaridad de la población con los heridos en el accidente ferroviario de Adamuz . «Estamos profundamente agradecidos porque los donantes se han presentado de forma espontánea en todos los puntos de donación habilitados en Andalucía, y los profesionales se han presentado solos para doblar turnos , abandonando en algunos casos sus vacaciones», ha indicado la hematóloga Monte Trujillo, encargada de labores de coordinación del área en estos momentos. «En Andalucía se necesitan 900 donaciones al día , se había calculado que, tras el accidente , para estos días serían necesarias unas 1.300 a 1.400 : solamente ayer se había triplicado ya la donación habitual», ha destacado Trujillo. Con la demanda sobradamente cubierta, y ante la avalancha de personas, las autoridades médicas aceptan sus donaciones como modo de convertirlos ya en donantes habituales. «Les estamos tomando los datos a todos para crear una gran base de donantes en el futuro, muchos no podrán donar sangre ante las colas que hay, pero se les llamará en días posteriores ante las posibles necesidades». «¿Piden mascarilla?» Esther López, de Écija , hace la pregunta conforme aparca el coche en el lugar. Se ha animado a venir a Córdoba espoleada por las redes sociales. «Empecé a ser donante habitual hace siete u ocho años por una conversación con amigas, desde entonces me sacan sangre dos veces al año». Un par de amigos, estudiantes, Israel Sousa y Emilio Onorato Pastor se han enfrentado como todos a la entrevista médica previa, medición de hemoglobina, pulso y tensión arterial. Con desigual suerte. Israel ha podido donar, pero no Emilio. Las causas: «Cuando tenía nueve días me operaron de una transposición de grandes vasos, y aunque hace veinte años de eso, los médicos han considerado que requeriría de un informe por mi propia seguridad». Con gran sentido del humor ha indicado que «intenté negociar con el médico para que me permitiese donar, pero no ha sido posible». Su amigo, Israel, con equivalente entusiasmo, es natural de Punta Umbría , y conoce a varios de los accidentados, aunque no a la familia cuya única superviviente ha sido una niña de seis años: « tengo conocidos que no han salido tan mal parados , así que voy a aportar todo lo que pueda ». «A mí me hizo falta sangre de pequeña, prácticamente recién nacida, y siempre estaba con la intención de venir, así que he visto ahora el momento idóneo », declara María López, una de las asistentes. Por su parte, Estefanía Reus ha visto aumentar su empatía con estos asuntos a raíz de que detectaran una enfermedad rara en su hija de seis años , por lo que el accidente ferroviario ha servido de detonante : «Me enteré por la televisión, y el hecho de que mi niña esté malita me ha cambiado un poquito el chip». El caso de Jorge Bonilla Álvarez es casual, ya que es donante habitual y justo le tocaba donar sangre en esta jornada para la que ya tenía cita. «Esta es la vez número 43 que me sacan sangre, empecé porque ya eran donantes mi padre y mi madre». Nuria Roldán también es donante habitual desde los 18 años, pero no tenía cita. Ha acudido «porque he visto por las redes que hacía falta y he aprovechado». Una botella de agua , un tentempié y un refresco esperaban a todos estos ciudadanos que han acudido en masa para echar una mano tras el desgraciado accidente.

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