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El sindicato alertó meses antes del accidente, pero no se actuó a tiempo

  1. Una advertencia formal que pasó desapercibida
  2. ¿Tiene relación con el accidente de Adamuz?
  3. El debate sobre la seguridad ferroviaria

Una advertencia formal que pasó desapercibida

El Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (SEMAF) notificó el pasado mes de agosto a la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria y a Adif la detección de vibraciones e inestabilidades de rodadura en diversos trenes de alta velocidad. Según detallaban, estas anomalías podían afectar al confort de los viajeros, al desgaste del material y a la seguridad operativa.

Las observaciones se centraban en tramos de elevada circulación ferroviaria tras la liberalización del sector. SEMAF recomendaba en su carta limitar la velocidad en ciertas zonas y reforzar los planes de mantenimiento preventivo.

Tramos y velocidades bajo sospecha

El sindicato proponía una reducción de los límites de velocidad en algunas líneas —de 300 km/h a 250 km/h— como medida de precaución. No se trataba de una alerta de emergencia, pero sí de un aviso técnico fundamentado en la experiencia directa de los maquinistas.

Estas vibraciones eran provocadas, en parte, por pequeñas imperfecciones acumuladas en las vías, que no se consideran graves de forma aislada, pero pueden tener efectos combinados sobre la dinámica del tren.

¿Tiene relación con el accidente de Adamuz?

Tras el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), el contenido de aquella carta ha recobrado actualidad. Sin embargo, ni SEMAF ni las autoridades vinculan directamente ambos hechos. El propio sindicato ha pedido cautela para evitar “relaciones simplistas”.

El tramo donde se produjo el accidente ya contaba con limitación de 250 km/h y no está entre los corredores mencionados en el informe de agosto. Según Adif, los trenes circulaban por debajo de ese límite cuando ocurrió el siniestro.

Una huelga general como respuesta sindical

A raíz de los recientes accidentes —en Adamuz y en Rodalies (Barcelona)—, SEMAF ha anunciado una huelga general del sector ferroviario para exigir inversiones urgentes en mantenimiento, renovación de infraestructuras y una revisión de los protocolos de seguridad.

Adif, por su parte, ha adoptado medidas inmediatas como la reducción de velocidad temporal en algunos tramos de la red Madrid–Barcelona. También se están realizando inspecciones técnicas más exhaustivas en zonas de alta intensidad operativa.

El debate sobre la seguridad ferroviaria

La aparición pública del documento de SEMAF reabre un debate recurrente: ¿están las infraestructuras ferroviarias españolas preparadas para el volumen actual de tráfico? ¿Se está priorizando la liberalización del sector por encima del mantenimiento?

En un contexto donde los trenes de alta velocidad comparten tramos con nuevos operadores y frecuencias elevadas, expertos coinciden en que el mantenimiento preventivo debe intensificarse y adaptarse a las nuevas exigencias del mercado ferroviario.

La presión sindical, junto con la investigación en curso sobre el accidente, podría derivar en una revisión profunda del modelo ferroviario actual en España.

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