Julio Iglesias afronta denuncias laborales: el gesto con sus empleados que lo complica
La mansión de Punta Cana: dos décadas de trabajo sin reconocimiento
Durante más de veinte años, Rogelio y Eleuterio Villanueva trabajaron en la lujosa villa de Julio Iglesias en República Dominicana. Rogelio comenzó como albañil en la construcción del complejo en 1999 y más tarde asumió tareas de pintura y mantenimiento. Su hermano Eleuterio también desempeñó funciones técnicas, pero ambos aseguran que nunca fueron reconocidos oficialmente como trabajadores especializados.
Según sus declaraciones, el trato que recibían no correspondía al de personal cualificado. Denuncian haber sido encasillados como "domésticos", lo que redujo sus derechos laborales, especialmente en lo relativo a indemnizaciones por despido.
Despidos en plena pandemia sin explicación ni finiquito
En 2020, con el inicio de la crisis sanitaria, ambos hermanos fueron despedidos sin recibir explicación formal ni la liquidación correspondiente. Esta situación los llevó a iniciar acciones legales para reclamar sus derechos. "Nos trataron como si estuviéramos en tiempos coloniales", afirmó su abogado, Eloy Bello Pérez, quien sostiene que las funciones realizadas por los empleados requerían otra clasificación laboral.
Las demandas buscan el reconocimiento completo de sus años de servicio y las compensaciones previstas por ley, alegando una vulneración grave de las normas laborales vigentes en el país.
“¿Tú quieres trabajar aquí?”: el incidente con otro trabajador
A la demanda de los hermanos se suma la del pintor y soldador haitiano Evenson Lindor. Trabajó en la propiedad entre 2019 y 2023. Lindor asegura que, al negarse a realizar una tarea peligrosa, recibió una respuesta despectiva del propio Iglesias: “¿Tú quieres trabajar aquí?”.
Poco después fue despedido y la liquidación ofrecida estaba, según sus cálculos, muy por debajo de lo legal. Afirmó que el cantante le negó su derecho a reclamar, afirmando que “no te toca nada”.
Un acuerdo “injusto” aceptado por presión
Otro caso es el de Clarnel Aristil, un albañil que aceptó un finiquito tras seis años de trabajo. Aunque consideraba la cantidad injusta, accedió por presión, según explica. Iglesias le habría dicho que lo aceptara “porque eran amigos”, argumento que el trabajador rechazó inicialmente por considerarlo inapropiado.
Los abogados argumentan que la tipificación de estos empleados como personal doméstico es una estrategia empresarial para reducir costes y derechos, una práctica que vulnera la legislación laboral dominicana.
Contexto judicial y otras controversias
Hasta ahora, Julio Iglesias no ha emitido una respuesta oficial sobre las nuevas demandas laborales. La única declaración reciente se refirió a otros procesos judiciales, en este caso por denuncias de agresión sexual, que él calificó como “absolutamente falsas”.
Mientras los casos siguen su curso, los exempleados reclaman que se visibilice la precariedad laboral en residencias de celebridades, donde los derechos básicos pueden quedar relegados ante la fama y el poder.