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Balance 2025 y agenda del financiamiento especializado 2026

Si tuviera que definir al 2025 en una sola palabra, sería retador, por ser un año de ajustes y aprendizajes para el ecosistema financiero mexicano. Las empresas enfrentaron tasas elevadas, ciclos de pago más largos y una presión regulatoria creciente, pero aún en ese entorno, el ecosistema del financiamiento especializado mantuvo crecimiento. Es momento de reflexionar sobre lo que funcionó y compartir los pasos que debemos dar este nuevo año.

Mientras la cartera de crédito a Pymes de las entidades reguladas disminuyó 3.1%, según la CNBV, el ecosistema de financiamiento especializado en 2025 mantuvo el crecimiento, impulsado por la necesidad continua de liquidez en las empresas. El 98% de las empresas de este país son Pymes, que generan el 70% del empleo, pero que reciben menos del 20% del crédito total otorgado. Ahí es donde el financiamiento especializado cobró valor. Nuestra misión como representantes del gremio fue ponerle rostro a las pequeñas y medianas empresas durante este año.

Con mayores presiones y carga fiscal, la demanda de soluciones ágiles de financiamiento, particularmente en arrendamiento, crédito especializado y factoraje, creció en distintos sectores empresariales. Tan solo desde la AMSOFAC, se atendieron a más de 62 mil empresas y 58 mil personas físicas sumando más de 122 mil millones de pesos de los activos agremiados.

De acuerdo con datos internos de la asociación, los sectores más beneficiados este último año por el financiamiento no bancario fueron: automotriz y transporte, que concentran 69.5% de la cartera total, maquinaria, representando un 21.17% y tecnología con 4.58% y es necesario continuar atendiendo a sectores que tienen necesidades puntuales mediante alianzas con entidades públicas y privadas que permita acercar recursos a las empresas.

Este nuevo año estará definido por nuevas formas de continuar generando crecimiento con los menores riesgos financieros mientras, como gremio, se atraen inversiones que fortalezcan la capacidad de financiamiento y permitan ampliar la cobertura hacia segmentos con menos foco. Esto implicará consolidar la confianza del mercado mediante transparencia, innovación tecnológica y criterios ESG, al tiempo que se optimizan procesos para garantizar eficiencia y resiliencia en un entorno cada vez más competitivo.

La transparencia se deberá reflejar en reportes claros, trazabilidad en cada operación y comunicación proactiva para consolidar la confianza de clientes e inversionistas. La innovación tecnológica será clave mediante la digitalización integral, la interoperabilidad entre plataformas y el uso de inteligencia artificial para automatizar decisiones y anticipar riesgos. Finalmente, los criterios ESG orientarán el financiamiento, incorporando métricas para evaluar impacto social y ambiental, así como políticas de gobernanza que refuercen la ética y la diversidad.

Estos ejes no serán opcionales, marcarán la agenda para responder a una demanda empresarial que exige agilidad y responsabilidad. El reto para el ecosistema financiero mexicano en 2026 no será solo adaptarse, sino anticiparse. Debemos estar preparados para un escenario donde la innovación no solo optimice procesos, sino redefina la manera en que financiamos el crecimiento empresarial en diversos sectores y a distintos niveles.

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