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Uno de los teatros romanos más antiguos de España ya se puede visitar: cómo reservar las entradas

Abc.es 
España conserva numerosos restos del pasado romano repartidos por todo su territorio, y muchos de ellos siguen siendo hoy espacios visitables que ayudan a entender cómo se organizaban las ciudades en la Antigüedad. Teatros, anfiteatros y foros formaban parte de la vida cotidiana y no solo cumplían una función de ocio, sino también social y política. Algunos de esos edificios han llegado hasta nuestros días en un estado excepcional. Uno de los ejemplos más destacados es el teatro romano de Itálica , situado en Santiponce, muy cerca de Sevilla. Se trata de uno de los teatros romanos más antiguos conservados en España y, tras su restauración, ya puede visitarse de forma organizada. Su reapertura permite conocer mejor la historia de Itálica, la primera ciudad romana fundada en Hispania, y descubrir cómo era uno de los principales espacios públicos de la ciudad. El teatro romano de Itálica se construyó sobre el cerro de San Antonio, aprovechando la pendiente natural del terreno, una solución habitual en la arquitectura romana. Su edificación comenzó entre el final del siglo I a. C. y los primeros años del siglo I d. C., durante la época de Julio César o del emperador Augusto , y se prolongó durante varias décadas. Por este motivo, se considera una de las obras civiles más antiguas de la ciudad. Itálica fue fundada en el año 206 a. C. tras la victoria romana sobre los cartagineses y con el paso del tiempo se convirtió en un enclave clave del valle del Guadalquivir. Su importancia fue tal que vio nacer a emperadores como Trajano y Adriano . El teatro, con una capacidad aproximada para 3.000 espectadores , reflejaba el peso político, económico y social que alcanzó la ciudad durante el Alto Imperio. Durante siglos, el teatro fue un espacio fundamental para la vida pública de Itálica . En él se representaban obras trágicas y cómicas, espectáculos de mimo y, de forma puntual, actuaciones musicales o ceremonias religiosas vinculadas al culto imperial. Como era habitual en los teatros romanos, el público se distribuía en el graderío según su posición social. A partir del siglo V, el uso del teatro fue decayendo progresivamente . Más que por motivos religiosos, su abandono parece estar relacionado con la falta de interés de las élites locales, que eran quienes financiaban este tipo de edificios. Con el tiempo, el espacio fue perdiendo su función original y llegó a utilizarse como almacén, corral, vertedero e incluso como lugar de enterramientos ocasionales durante la Edad Media. Las riadas del Guadalquivir terminaron por cubrir gran parte de la estructura. Aunque se conocía su ubicación aproximada desde el siglo XVIII, no fue hasta la década de 1970 cuando comenzaron excavaciones arqueológicas de mayor alcance. Estas campañas permitieron sacar a la luz gran parte del teatro y conocer mejor su historia. Desde entonces, se han realizado distintas intervenciones de restauración, siendo la más reciente la que ha permitido su reapertura como espacio cultural y visitable. El teatro presenta una cavea semicircular de unos 71 metros de diámetro , formada por distintos sectores de gradas. La zona más cercana a la orchestra estaba reservada a las autoridades y personajes destacados, mientras que el resto del público se distribuía en niveles superiores. Todo el conjunto estaba organizado mediante pasillos y escaleras que facilitaban el acceso a los asientos. La orchestra separaba el graderío del escenario, donde se encontraba el pulpitum y la fachada escénica o scaenae frons, decorada con columnas, nichos y mármoles. En la parte posterior del teatro se localizaba un amplio pórtico, donde se documenta un pequeño santuario dedicado a la diosa Isis , un elemento poco habitual que refleja la diversidad religiosa de la ciudad romana. En cuanto a los materiales, en las fases más antiguas se empleó principalmente piedra caliza , mientras que en épocas posteriores se incorporaron el hormigón, el ladrillo y mármoles blancos y de colores para los elementos decorativos. En la actualidad, el teatro romano de Itálica no es solo un yacimiento arqueológico, sino también un espacio destinado a actividades culturales. Su aforo actual, adaptado a los criterios de conservación, ronda los 750 espectadores y acoge eventos como el Festival Internacional de Danza de Itálica, el Festival de los Teatros Romanos de Andalucía o encuentros de teatro grecolatino. El teatro se encuentra a pocos metros del Conjunto Arqueológico de Itálica , aunque cuenta con un acceso independiente. La entrada al conjunto es gratuita para los ciudadanos de la Unión Europea, mientras que los visitantes de otros países deben abonar una tarifa simbólica. Para las visitas individuales no es necesario realizar reserva previa; únicamente los grupos de diez o más personas deben gestionar su visita a través de la plataforma oficial de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. El mirador del teatro romano tiene horarios específicos que varían según la época del año, generalmente de martes a sábado. El aforo máximo permitido es de 200 personas, por lo que se recomienda consultar los horarios y planificar la visita con antelación, especialmente en fines de semana y festivos. Santiponce está bien comunicado con Sevilla tanto en transporte público como privado. Se puede llegar en autobús mediante las líneas M-170A y M-170B , con salida desde la estación de Plaza de Armas. En coche, el acceso se realiza por la carretera N-630 en dirección a Mérida , con zonas de aparcamiento próximas al yacimiento. Y es que visitar el teatro romano de Itálica permite conocer de cerca uno de los edificios escénicos más antiguos de España y comprender mejor el papel que desempeñó esta ciudad en la historia de la Hispania romana. Una visita recomendable para quienes buscan conocer el patrimonio y la historia de un lugar único.

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