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De Lamine Yamal a Kate Middleton: por qué muchas celebridades no firman autógrafos

Abc.es 
La fiebre por cazar autógrafos de celebridades es un fenómeno que no cesa. Casi siempre es por admiración, pero también hay quienes aprovechan para sacar rentabilidad económica . Sin embargo, en estos tiempos además se ha convertido en una oportunidad de negocio y cada vez son más las celebrities que se niegan a estampar su nombre en un papel entregado por un fan. De Lamine Yamal a Kate Middleton , son muchos los rostros conocidos que se apuntan a la moda. Los autógrafos de famosos cumplen dos funciones. La más tradicional es esa prueba tangible de que alguna vez se captó la atención de una persona célebre . La segunda es que puede ser un objeto rentable dentro del negocio del coleccionismo . Por eso, cada vez son más las celebridades que renunciar a poner su nombre en una servilleta o papel entregado por un admirador (o supuesto admirador). Muchos seguidores de Lamine Yamal , y especialmente niños y jóvenes, se han sentido defraudados al ver que su ídolo no respondía a su petición de firmarles un autógrafo después de largas horas de espera a la salida de un partido o entrenamiento. Porque, efectivamente, la estrella del FC Barcelona no regala un solo autógrafo a sus fans. El motivo: su agencia de representación está negociando con una empresa para poder comercializar su ropa firmada . Hace años que se sabe que Kate Middleton no firma autógrafos en las raras ocasiones que sus súbditos pueden acceder a ella. El motivo es diferente al de Lamine Yamal, pues a los Príncipes de Gales, al igual que al resto de miembros de la familia real británica, no se les permite estampar su nombre para sus seguidores debido al riesgo de falsificación . El actor de Star Trek , de 91 años, suele rechazar las solicitudes de autógrafos a menos que participe en una convención. El razonamiento de Shatner: «Si estoy fuera de casa con mi familia o esperando un avión y lo hago por una persona, se forma una fila instantánea con 50 peticiones. Así que si le digo que no al número 1 o al número 21, es lo mismo: soy un imbécil. Por eso, para ahorrar tiempo, la respuesta es no . Hay un momento y un lugar para todo, y las convenciones son ese lugar». Bryan Cranston, la admirada estrella de ' Breaking Bad ', es una de las personalidades más reconocidas de la televisión, pero la oleada de productos de la serie y las consiguientes peticiones para personalizarlos le han dejado agotado. « Después de 18 años firmando todo para los fans, me retiro », dijo en 2018, dejando la puerta ligeramente abierta a los selfies. Steve Martin ideó una ingeniosa forma de evitar a quienes buscaban autógrafos sin que se sintieran decepcionados. En la década de 1980, Martin repartía fotos suyas que decían: « Esto certifica que ha tenido un encuentro personal conmigo y que me encontró cálido, educado, inteligente y divertido». El actor Jonah Hill adoptó una estrategia similar y en 2015 un fan contó que le entregó una tarjeta que decía: «Acabo de conocer a Jonah Hill... y fue una decepción total». Tras décadas firmando autógrafos, el Beatle dijo basta. En una entrevista concedida a 'Reader's Digest', McCartney confesó que ya no firma autógrafos con este razonamiento aplicado a cualquier fan: «Siempre me ha parecido un poco extraño... los dos sabemos quién soy ». Dice que no tiene problemas para charlas, pero sí para firmar. Como una de las grandes estrellas actuales de la música, Billy Eilish tiene una legión de seguidores a la espera de una firma, pero ella se niega. «Es algo que no hago porque antes lo hacía, pero me di cuenta de que lo único que hacían era vender todo lo que yo firmaba , así que dejé de hacerlo. Era como una política mía, no hacerlo». Lo de no firmar no viene de ahora. La legendaria e icónica actriz Greta Garbo, fallecida en 1990, no lo hacía por un motivo de lo más singular. Según se dice, rechazó todas las solicitudes de autógrafos e ignoró todas las cartas de sus fans porque odiaba su propia letra . Debido a la escasez de rúbricas, un autógrafo de Garbo se vendió por 5.355 dólares en una subasta de Bonhams en 2021. Estaba a nombre de su traductor, Sven-Hugo Borg.

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