El SOS de un pueblo de Segovia para salvar de la «ruina» su antigua escuela: «Sería perder un gran activo»
Fue levantado en el siglo XIX para albergar una fábrica textil. La situación estratégica del municipio segoviano de Santa María la Real hizo que un empresario bejarano se fijara en él para ubicar un moderno edificio con el objetivo de revitalizar la fabricación de paños recurriendo al vapor. Años más tarde, con la industria textil en decadencia, el edificio fue reconvertido ya en el siglo XX en colegio religioso. Estuvo en manos de los dominicos, que regresaban de esta manera a la villa segoviana tras haber ocupado el primitivo monasterio que le da nombre, y fue su época de mayor esplendor: más de 200 alumnos llegaron a ocupar las aulas. Ya en los años sesenta del pasado siglo, la escuela fue transferida a la orden de La Saleta, que lo mantuvo como centro de enseñanza y entre sus selectos estudiantes estuvieron el que fuera director de la Biblioteca Nacional, Hipólito Escolar, o el ministro y empresario Agustín Rodríguez Sahagún. Su último uso fue como Escuela Hogar, una residencia de estudiantes primero en manos del Ministerio de Cultura y luego de la Junta de Castilla y León. Pero desde 2019 que fue cerrado, este enorme caserón está sumido en una «inexorable decadencia» y los vecinos de Santa María la Real temen por su derrumbe. Tal es así, que hace más de un año que se constituyeron en la Plataforma Salvemos la Saleta, que ya suma más de 1.700 firmas pese a que el municipio no supera los 900 habitantes. Para Alberto Andrés, portavoz de la agrupación, la ruina del edificio no solo supondría la pérdida de «una gran activo» para el pueblo, sino también «un golpe moral muy duro que no sé si podríamos soportar» . «Hay muchísimos alumnos de toda la zona que si no hubiera sido por la existencia del centro no habrían podido estudiar. Es más que un símbolo», recuerda. Explica que el edificio ha sufrido «muchas remodelaciones». Fue el obispo de Segovia José Cadena y Eleta quien le dio «un toque artístico» cuando fue reconvertido en colegio en el siglo XIX, y entre sus elementos arquitectónicos destacan »un patio con una galería de cristal en la planta baja«, así como »las ventanas de medio punto«. »Tiene ciertas semejanzas con la Academia de Artillería de Segovia«, apunta Alberto Andrés, si bien destaca que »lo más importante del edificio« no es su estilo arquitectónico», sino que ha sido «un activo» para el pueblo. En sus más de 5.000 metros cuadrados alberga una capilla y llegó a tener cinco apartamentos «que hasta 2019 estaban en perfecto estado». Explica el portavoz de la plataforma que fue el estado del tejado, «muy deteriorado», lo que les puso sobre aviso. Fue entonces cuando el pasado mes de abril mantuvieron una reunión con la delegada territorial de la Junta de Castilla y León y el director provincial para ver qué se podía hacer. Entonces «conseguimos arrancar» su «compromiso de arreglar lo más urgente posible antes de que llegara el mal tiempo»: «No pretendíamos que arreglaran toda la cubierta pero sí al menos que pudieran hacer un retejado de las zonas más delicadas». Pero desde entonces no han vuelto a saber nada: «No sabemos por qué desde Valladolid alguien lo está bloqueando». Dice Alberto Andrés, que no entiende el por qué de esta «parálisis», cuando además «el edificio tiene muchas posibilidades», como demuestra el hecho de que unos inversores se hayan fijado en él para albergar, entre otras iniciativas, una residencia de ancianos. «Es un edificio tan grande que caben, además, otras posibilidades como un pequeño albergue turístico para la zona que podría impulsar el enoturismo de nieva. la visita a los yacimientos arqueológicos del entorno o las propias peregrinaciones de los neocatecumenales a Carbonero, que está a 20 kilómetros«. Por eso, desde este municipio segoviano castigado por la despoblación han levantado la voz, y además de constituirse en plataforma para recabar firmas a través de Change.org, se han puesto en contacto con los grupos políticos de las Cortes, los diputados de Segovia e incluso al presidente de la Comunidad. Quieren «evitar la ruina» del inmueble y «ponerlo otra vez en funcionamiento». Creen que supondría «un activo importante» que daría «empleo y generaría riqueza y prestigio». «La última contestación que tuvimos del director provincial, muy escueta, es que tuviéramos paciencia».