La curiosa razón que ha valido a esta ciudad de Canarias ser declarada Patrimonio de la Humanidad
Su conservación íntegra desde el siglo XVI convierte a La Laguna en un ejemplo único de planificación urbana colonial y referencia cultural reconocida internacionalmente
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A veces el reconocimiento viene por una joya arquitectónica o el trabajo de conservación de un conjunto de edificios centenarios, pero en el caso de San Cristóbal de La Laguna, la causa fue distinta: su casco urbano. Ubicada en el noreste de Tenerife, en las Islas Canarias, la localidad fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1999 por un trazado urbano que se ha mantenido prácticamente intacto desde su fundación a comienzos del siglo XVI, lo que le confiere un valor histórico y cultural excepcional dentro del contexto español y mundial.
España ocupa el quinto puesto a nivel mundial en número de bienes inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial, solo por detrás de Italia, China, Alemania y Francia. En este marco, el reconocimiento de La Laguna refleja la importancia de conservar no solo monumentos individuales, sino también conjuntos urbanos completos que muestran la organización y planificación de ciudades históricas.
La Laguna como Patrimonio de la Humanidad
San Cristóbal de La Laguna fue declarada Bien de Interés Cultural en 1983 y reconocida como Patrimonio de la Humanidad en 1999 por el valor excepcional de su conjunto histórico. La distinción internacional se concedió por tratarse de un ejemplo único de ciudad no fortificada, cuyo trazado original, diseñado en torno al año 1500, se ha conservado de forma continuada desde su creación.
La ciudad fue concebida siguiendo un plano previo, inspirado en los conocimientos científicos y de navegación de finales del siglo XV. Su estructura responde a un nuevo concepto de orden urbano, alejado de modelos defensivos y organizado a partir de calles rectas dispuestas en cuadrícula, plazas amplias y una distribución precisa de los espacios públicos. Este planteamiento reflejaba una visión social y religiosa asociada al cambio de milenio, que entendía la ciudad como un espacio de convivencia pacífica y organizada.
Desde finales del siglo XV, La Laguna desempeñó un papel central en la isla de Tenerife. El nombre de Villa de San Cristóbal aparece documentado ya en 1497 y, durante varios siglos, fue la capital efectiva del territorio insular. Sin embargo, a partir del siglo XIX, el desarrollo económico y portuario de Santa Cruz de Tenerife provocó una progresiva pérdida de privilegios administrativos, que culminó en 1833 con el traslado oficial de la capitalidad.
Pese a ese cambio, La Laguna mantuvo una posición destacada como centro cultural e intelectual. Esta condición se vio reforzada con el reconocimiento de su casco histórico como Patrimonio de la Humanidad, que consolidó su papel como referente urbano y cultural. La valoración internacional subrayó, además, la estabilidad del entramado urbano, configurado definitivamente a finales del siglo XVI y reflejado en el primer plano conservado de la ciudad.
Qué ver en San Cristóbal de La Laguna
El recorrido por el casco histórico de San Cristóbal de La Laguna permite identificar los principales hitos que explican su evolución urbana e institucional. La Catedral de San Cristóbal de La Laguna ocupa un lugar central dentro del entramado histórico y forma parte de los ejes que estructuran la ciudad. Muy próxima se encuentra la parroquia matriz de Nuestra Señora de la Concepción, uno de los templos más antiguos, cuya torre sigue siendo un punto de referencia para entender la disposición del trazado urbano.
Entre los edificios civiles destaca el Palacio de Nava, situado en uno de los espacios más representativos del centro histórico. Su presencia responde al papel que desempeñaron las instituciones y las familias vinculadas al gobierno y a la administración en la configuración de la ciudad. A pocos metros se localiza el Convento de Santa Catalina de Siena, ejemplo del peso que tuvo la vida religiosa en La Laguna y de su integración dentro del tejido urbano sin alterar la estructura general del conjunto.
La dimensión cultural y educativa de la ciudad se refleja en la Universidad de La Laguna, fundada en 1792. La institución consolidó a La Laguna como centro académico de referencia en Canarias y reforzó su papel como núcleo intelectual tras la pérdida de la capitalidad administrativa. Su presencia ha contribuido a mantener la actividad del casco histórico y a prolongar la función original de la ciudad como espacio de conocimiento y vida urbana.