No es posible perdonar a Puente tras Adamuz
En una democracia sana, en la que el presidente del Gobierno se considerara un servidor público y no alguien convencido de que el país está a su servicio, Óscar Puente ya habría sido cesado tras el accidente de Adamuz. Incluso es muy posible que él mismo hubiera dimitido voluntariamente sin esperar a que su jefe tuviera que apartarlo. Las certezas que existen sobre la tragedia de Córdoba son suficientes para constatar el fracaso de la gestión de Puente en Transportes, cimentada en un discurso triunfalista sobre el buen estado de las infraestructuras y agresivo contra todo aquel que se atreviera a ponerlo en duda. El vallisoletano se ha dedicado a provocar y atacar en lugar de a gestionar. Nunca hizo... Ver Más