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Armando Rojo, proclamado vencedor de las novilladas de La Puebla: «Intento hacerlo todo de verdad, sin ventajas, desde un concepto del toreo puro y bonito»

Abc.es 
Recuerdo a Armando Rojo cuando apenas era un niño pequeño. Entonces yo era redactor del programa Escuela Taurina: Hatillo de Sueños , que presentaba Eduardo Dávila Miura para el Canal Toros de Movistar+ , y Armando era la imagen de la cabecera del espacio, grabada en la Real Venta de Antequera. Aquel chaval serio, concentrado, miraba al toro de salón con una naturalidad que ya dejaba entrever que aquello no era un juego, sino una vocación profunda. Años después, ese niño ha dado un paso decisivo al proclamarse ganador de las novilladas de La Puebla del Río , celebradas este fin de semana con motivo de las Fiestas de San Sebastián . Un triunfo que adquiere especial dimensión porque el premio al vencedor del ciclo es hacer el paseíllo en la Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla , un sueño mayor para cualquier torero en formación. Con tan solo 16 años y perteneciente a la Escuela Taurina de Sevilla , Armando Rojo no ocultaba su emoción: «Estoy muy contento de poder haber ganado en mi pueblo. Siempre he soñado con triunfar aquí» . Reconocía también la exigencia de la tarde: «Tuve buenas sensaciones con el novillo, aunque no fue fácil. Creo que es el reflejo de la evolución que he tenido de la temporada pasada a esta» . Su actuación este sábado confirmó unas cualidades innatas que lo distinguen dentro del escalafón menor. Temple natural, sensibilidad en las muñecas, firmeza en la colocación y una sorprendente capacidad para interpretar las embestidas marcaron una faena construida desde la serenidad y el buen gusto a un eral de Garcigrande al que le cortó los máximos trofeos. Todo ello, además, acompañado de una personalidad definida, que lo hace diferente y reconocible desde el primer cite. Cigarrero de nacimiento, su concepto tiene un referente claro. «Morante es mi ídolo y mi referente» , confiesa, asumiendo una filiación que se percibe en su manera de estar en la plaza. «Busco marcar la diferencia, hacerlo todo de verdad. Las ventajas no llevan a ningún lado. Intento hacerlo muy puro y bonito, que es como siento el toreo» . El horizonte inmediato vuelve a tener nombre propio: Sevilla. «Es la plaza en la que siempre he soñado torear» , asegura quien ya no es aquel niño de la cabecera televisiva, sino un novillero con identidad y un futuro que empieza a tomar forma.

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