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Se encuentra con su cita y lo que ve es suficiente para causarle un rechazo categórico: «No lo quería mirar más»

Abc.es 
Las puertas del restaurante de 'First Dates' se abren desde este lunes 26 de enero en Telecinco . Como ya hiciese hace algunos meses, Mediaset mueve ficha con el 'dating show' en un intento de frenar el declive en audiencias de la cadena principal. Uno de los solteros que visitaron el programa de citas fue Kevin (25), un vigués que se gana la vida como camarero en un pub, aunque aspira a convertirse en un emprendedor de la talla de Elon Mus k «por ser un tío bastante listo». Rompió con su novia hace mes y medio y considera que ya ha mantenido la soltería el tiempo suficiente. Por tal razón, recurrió al equipo de celestinos capitaneado por Carlos Sobera para buscar un nuevo amor, «una chica guapa que se cuide y con las cosas claras» con quien sentar la cabeza. Tanto es así que no descartó casarse y tener hijos con ella en un futuro llegado el caso. Kevin conoció a Lulú (25), crupier mallorquina que, como él pidió, se presentó a la cita con las ideas cristalinas... Tanto con lo que quiere en su vida, como con lo que no. A pesar de su juventud, desea «tener un equipo de fútbol de hijos con la misma persona». «Cuando me ven creo que piensan que soy la típica actriz porno sensual… No no, para nada. Soy lo más seria, discreta y formal que hay», aseguró. Y nada más vio a su pretendiente, se le apagaron todas las perspectivas. «No lo quería mirar más», confesó la joven en los totales. «Dije rubio en el sentido de que fuese guiri, no un decolorado. De verdad, que se ponga el champú lila que le va a quedar mejor», añadió. Al soltero, en cambio, se le iluminaron los ojos. «Es espectacular, una barbaridad. Super guapa de cara, y de cuerpo mejor…», expresó ante las cámaras al ser preguntado por lo que Lulú le había parecido. Si la cara es el espejo del alma, las expresiones de Kevin y Lulú daban información suficiente sobre cómo fue la primera impresión de cada uno acerca del otro. Sin embargo, el gallego claramente confundió las señales. Y es que, confiado en sus irresistibles dotes de conquista, percibió un interés en él por parte de la joven que estaba lejos de ser real. La propia soltera se dio cuenta y lo atestiguó en privado. «Tiene el ego bastante alto porque él creía 100% que iba a caer. No tenía ninguna duda». El propio Kevin se lo confirmó durante la cena monopolizando la conversación para enumerar todas sus virtudes. Frente a Lulú , se describió como el súmmum de la diversión y las bromas, la como el más apasionado, el más maduro y un fiel adepto al gimnasio. «Me ha trasmitido que es un vendehumos. He estado con deportistas de verdad, y se nota. Un deportista está sano del cerebro, y Kevin solo quería hablar de él. Es más, no he sentido en ningún momento que me quisiera escuchar. Era como 'soy el rey del mambo y me voy a ir contigo porque lo digo yo'», apuntó la joven, con evidente irritación. Así las cosas, el único sorprendido con la decisión final de Lulú fue el propio Kevin . Se quedó descolocado con la negativa de su cita a seguir conociéndose bajo el pretexto de que «he sentido que no has sido tú».

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