Cómo un tropiezo en una panadería marcó el nacimiento de la pizarra moderna
En el siglo XIX un humilde panadero francés dejó caer accidentalmente un poco de yeso en una pizarra y descubrió que podía escribir con él, borrando de un plumazo siglos de escritura tosca con carbón o tiza natural. La tiza para pizarra, ese polvo blanco que aún despierta memorias de clases eternas, surgió de un tropiezo cotidiano y se convirtió en el lenguaje visual de millones de aulas, transformando la educación en algo tangible y efímero. Así nació un invento que, como pocos, democratizó el conocimiento al alcance de la mano. En las aulas medievales europeas la pizarra se convirtió en la reina. Los niños ricos usaban ardesia portable con punzones de hueso o metal, mientras los pobres arañaban con... Ver Más