Leernos
Se pequeño era gordito. Si quería jugar al fútbol, era portero, pero en el test de Cooper de Educación Física era el último. Los martes y jueves había cole por la tarde. Tras comerme la comida del canasto en una media luna como banco, veía pasar a un cura corriendo. Cambiaba la sotana por el calzón y la cinta en la frente. Un día me propuso ir a correr: «No tienes huevos». Al día siguiente, le dimos una vuelta al campo de fútbol. «Tranquilo, chico, mañana más y mejor». Pasados unos días daba dos vueltas y se despedía para salir del colegio y seguir corriendo. Pasados unos meses daba la vuelta al perímetro interior del colegio. Con 13 años la... Ver Más