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El motivo real del despliegue militar en Lanzarote que ha pasado desapercibido

El despliegue de militares en Lanzarote forma parte de las Operaciones de Presencia, Vigilancia y Disuasión (OPVD), un marco de actuación permanente dirigido por el Estado Mayor de la Defensa para garantizar la vigilancia de los espacios de soberanía nacional.

Durante esta semana, unidades de la Brigada “Canarias” XVI han reactivado estas operaciones en varias islas. En La Gomera, las patrullas están a cargo del Regimiento de Artillería de Campaña n.º 93; mientras que Lanzarote acoge por primera vez un despliegue específico de infantería, protagonizado por una sección del Regimiento de Infantería “Canarias” 50.

¿Qué hacen exactamente los militares desplegados en Lanzarote?

Patrullas, reconocimiento del terreno y preparación operativa

La misión principal del contingente es realizar patrullas de presencia y vigilancia, con recorridos planificados por diferentes zonas de la isla. Estos reconocimientos incluyen la localización de posibles rutas de emergencia, áreas de interés logístico y puntos clave del terreno.

Unidad desplegada Sección del Regimiento de Infantería “Canarias” 50
Tipo de misión Presencia, vigilancia y disuasión (OPVD)
Entorno Terreno volcánico, árido y costero

Según explicó el jefe de sección, el teniente Gonzalo Egea, Lanzarote ofrece un escenario de adiestramiento distinto al peninsular, especialmente valioso para la Infantería por su combinación de costa, lava solidificada y zonas abiertas.

Un dato poco conocido: la capacidad de proyección entre islas

Más allá de la vigilancia, el despliegue ha servido para comprobar la capacidad real del Ejército para proyectar fuerzas con medios propios entre islas, un aspecto clave en la defensa del archipiélago.

  • Movimiento interinsular de personal y material desde Gran Canaria.
  • Autonomía logística sin apoyo de infraestructuras permanentes.
  • Integración con el entorno civil sin alterar la actividad diaria.

¿Por qué el Ejército intensifica estas operaciones en Canarias?

Presencia visible como herramienta de disuasión

Las OPVD no responden a una crisis concreta. Su objetivo es mantener una vigilancia constante y creíble del territorio nacional. En el caso de Canarias, su carácter insular y su posición estratégica en el Atlántico hacen especialmente relevante este tipo de activaciones.

El Mando Operativo Terrestre, bajo la autoridad del teniente general Julio Salom Herrera, es el responsable del planeamiento y seguimiento de estas misiones. La experiencia acumulada permite adaptar cada despliegue a la isla concreta, sin aplicar esquemas rígidos.

Relación con la población y proyección institucional

El despliegue en Lanzarote ha incluido actividades de acercamiento social, como una charla en el Instituto de Educación Secundaria Las Maretas, en Arrecife. Allí, alumnos de bachillerato conocieron los cometidos del Grupo Táctico “Canarias” y los valores asociados al servicio militar.

Según destacó el teniente Egea, la acogida ha sido positiva y la presencia militar busca transmitir normalidad y seguridad, no alarma. Para muchos efectivos, además, supone conocer de primera mano islas en las que no tienen base permanente.

Una presencia que no es excepcional, sino estructural

La imagen de militares patrullando por Lanzarote puede resultar llamativa, pero forma parte de una estrategia permanente de vigilancia del territorio nacional. No es un despliegue extraordinario ni temporal, sino una rotación más dentro de un esquema continuo.

Con este tipo de activaciones, la Brigada “Canarias” XVI refuerza su conocimiento del terreno, mejora su preparación operativa y mantiene una presencia visible que cumple una doble función: adiestrar a las unidades y reforzar la percepción de seguridad en una de las zonas más sensibles del territorio español.

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