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Estrategia Nacional de Minerales Críticos: consenso técnico, alertas regionales y críticas medioambientales marcan el debate

La entrega de la Estrategia Nacional de Minerales Críticos al Presidente Gabriel Boric en La Moneda marcó un hito para la política minera del país. Mientras el Gobierno destaca una hoja de ruta basada en evidencia y planificación de largo plazo, académicos, parlamentarios y organizaciones socioambientales advierten tensiones no resueltas entre crecimiento, sustentabilidad y justicia territorial.

Este martes 27 de enero, en el Palacio de La Moneda, el Presidente de la República, Gabriel Boric Font, recibió oficialmente la Estrategia Nacional de Minerales Críticos, elaborada por el Ministerio de Minería junto al Comité Consultivo de Alto Nivel. El documento fue entregado por la ministra de Minería, Aurora Williams, acompañada por autoridades de Gobierno, representantes de la industria, la academia y la sociedad civil.

La estrategia se presenta en un contexto internacional marcado por una creciente demanda de minerales esenciales para la transición energética, la electromovilidad, el desarrollo tecnológico y la descarbonización de las economías. En ese escenario, Chile aparece como un actor privilegiado, no solo por su liderazgo histórico en minería, sino también por un potencial geológico que aún ofrece amplias oportunidades de desarrollo.

Al recibir el documento, el Presidente Boric destacó el carácter transversal del proceso y su proyección de largo plazo. “Hoy recibí la Estrategia Nacional de Minerales Críticos por parte del Comité Consultivo de Alto Nivel, liderado por el Ministerio de Minería e integrado por 16 actores transversales que incluyen a ministros, ministras, autoridades y exautoridades de Estado, académicos, representantes de gremios e industria minera y organizaciones ciudadanas”, señaló el mandatario.

Según explicó el jefe de Estado, el documento “traza una hoja de ruta que permitirá a Chile consolidar su rol en cadenas globales de suministro minero, mediante una acción pública coordinada y gradual que favorezca la competitividad, el desarrollo de cadenas de valor y la resiliencia de la industria, promoviendo el desarrollo productivo con una minería moderna, responsable y orientada al bienestar del país y sus comunidades”. el Mandatario subrayó además que se trata de una estrategia “basada en la evidencia, en la participación y con una mirada innovadora que estamos seguros será referente para muchos”.

Una definición flexible de “mineral crítico”

Uno de los elementos centrales de la Estrategia Nacional de Minerales Críticos es la definición del concepto de “mineral crítico” desde una perspectiva flexible y adaptativa. El documento no solo considera aquellos minerales en los que Chile ya tiene una participación relevante en los mercados globales —como el cobre o el litio—, sino también otros con alto potencial futuro o relevancia estratégica para el desarrollo nacional, incluso cuando no estén incluidos en listados internacionales.

En total, se identifican 14 minerales críticos para el país, clasificados en tres grupos según su nivel de consolidación y proyección. Esta clasificación, según el Gobierno, no busca establecer una jerarquía rígida, sino servir como herramienta para focalizar políticas públicas diferenciadas, considerando tanto la factibilidad técnica como las oportunidades de agregación de valor y desarrollo territorial.

La estrategia se estructura en cinco pilares: producción y diversificación; minería responsable; oportunidades de desarrollo y agregación de valor; inserción internacional y diplomacia de los minerales críticos; y capacidades habilitantes, como talento humano, información geológica, institucionalidad e infraestructura.

La mirada económica: oportunidad histórica y rol de la inversión

Desde el mundo académico, la iniciativa es vista como una oportunidad clave para el desarrollo económico del país. En conversación con Radio y Diario Universidad de Chile, el profesor de la Facultad de Economía y Negocios, Pablo Barberis, sostuvo que la Estrategia Nacional de Minerales Críticos tiene una “importancia muy alta porque Chile tiene una posición privilegiada a nivel de potencia minera global”.

Se lleva a cabo un punto de prensa luego de una reunión entre el Presidente de la Republica y autoridades encabezadas por la ministra de minería por la Estrategia Nacional de Minerales Críticos
Dragomir Yankovic/Aton Chile.

Barberis recordó que el país es líder en cobre y uno de los principales actores en litio, minerales fundamentales para la electromovilidad y las nuevas tecnologías. “Lo que se viene globalmente con la electromovilidad es que tanto el cobre como el litio son minerales fundamentales. Y ahí Chile tiene una posición privilegiada”, afirmó. A ello sumó la creciente relevancia de las tierras raras y otros minerales menos masivos, pero cada vez más demandados en industrias como la electrónica, la defensa y la tecnología espacial.

Para el economista, uno de los puntos clave de la estrategia es la necesidad de entregar señales claras y estables a la inversión. “Estos yacimientos mineros son inversiones de muy alta envergadura, de cientos de miles de millones de dólares. Chile no tiene la capacidad de invertir directamente en todos los yacimientos que existen, por lo tanto se requiere capital privado, muchas veces internacional”, explicó.

En ese sentido, Barberis fue enfático en señalar que el país necesita una política de Estado que trascienda a los gobiernos de turno. “Independiente del gobierno, tiene que haber una estrategia de largo plazo que dé facilidades para que las empresas vean atractivo venir a Chile a invertir”, dijo, apuntando además a los problemas de tramitación y burocracia que mantienen proyectos por más de 100 mil millones de dólares detenidos.

“El impacto para Chile es brutal”, resumió. “La minería representa entre un 15% y un 20% del PIB y tiene una proyección de largo plazo muy alta, con mayor demanda y precios relevantes. Chile tiene una posición de privilegio que hay que saber aprovechar”.

Las alertas desde los territorios

Desde una mirada regional, el senador del Frente Regionalista Verde Social, Esteban Velásquez, planteó una evaluación más cauta. Si bien valoró el marco general de la estrategia, advirtió vacíos importantes. “Como marco teórico nos parece bien siempre una mirada estratégica nacional, en este caso de minerales críticos. Hay declaraciones de principios en responsabilidad social, ambiental y con las comunidades, y eso está muy bien”, señaló.

Senador Esteban Velásquez (FRVS).

Sin embargo, el parlamentario puso el foco en las tensiones territoriales que enfrenta la política minera. “Estas estrategias no están alojadas en Vitacura ni en Las Condes, están en la provincia de Loa, en Tocopilla, donde se concentran el cobre, el litio y el uso intensivo de agua”, afirmó.

Entre sus principales cuestionamientos, mencionó la falta de respuestas concretas en materia ambiental. “¿Qué vamos a hacer si hoy no hemos sido capaces de contener un plan de descontaminación atmosférica en Calama, rodeada de cinco faenas mineras? ¿Qué va a pasar con Tocopilla, que ya tiene tres desaladoras impactando el ecosistema marino?”, preguntó.

También apuntó a las brechas en infraestructura y conectividad. “La región de Antofagasta no tiene las carreteras preparadas para una estrategia de esta magnitud. Son interrogantes que deben tener respuesta”, sostuvo, agregando que las zonas que generan mayor riqueza para el país siguen recibiendo compensaciones insuficientes.

La crítica socioambiental: extractivismo y contradicciones

Una mirada mucho más crítica es la que plantea Lucio Cuenca, director del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA). Para el activista, la estrategia “consagra una opción de profundizar el extractivismo minero”, en contradicción con los compromisos programáticos del Presidente Boric.

Lucio Cuenca, director del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA).

“Estamos hablando de un país en crisis hídrica y vulnerable frente al cambio climático, y lo que vemos es una estrategia que legitima el aumento de la producción, particularmente de cobre y litio”, señaló. A su juicio, el documento no pone el énfasis en agregar valor, inteligencia o tecnología, sino en ampliar la extracción.

Cuenca cuestionó además el proceso de elaboración de la estrategia. “Aquí no ha habido consulta ciudadana ni consulta indígena a los pueblos de los territorios que van a ser afectados. Los actores involucrados han sido fundamentalmente del mundo minero, académico, empresarial y del Estado”, afirmó.

Desde OLCA también se critica el concepto mismo de “minerales críticos”. “Ese es un concepto que usan las grandes economías industrializadas para asegurar su provisión. Para Chile, lo que correspondía era hablar de minerales estratégicos, desde una lógica de diversificación productiva y desarrollo con mayor valor agregado”, explicó Cuenca, citando recomendaciones previas del BID y de Cochilco.

En su evaluación final, el activista fue categórico respecto al legado ambiental del actual gobierno. “Quedamos en una situación de mayor vulnerabilidad, con retrocesos en institucionalidad ambiental y en garantías de derechos. Se ha puesto más acento en facilitar la inversión que en la protección de la ciudadanía y los territorios”, concluyó.

La Estrategia Nacional de Minerales Críticos se instala así como un punto de inflexión en la discusión sobre el futuro del desarrollo minero en Chile. Mientras el Gobierno y parte del mundo académico destacan su carácter técnico, planificado y de largo plazo, desde los territorios y las organizaciones socioambientales emergen cuestionamientos de fondo sobre sus impactos, prioridades y coherencia con una transición hacia un modelo menos extractivista.

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