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Gustavo Petro ya tiene visa y se reunirá con Trump el 3 de febrero

Gustavo Petro y Donald Trump sostendrán una reunión el 3 de febrero de 2026 en la Casa Blanca para encaminar una “recomposición gradual” de la relación bilateral. El encuentro se produce tras un año de tensiones políticas entre ambos gobiernos. Estados Unidos concedió a Petro una visa temporal especial para asistir. La cita busca restablecer canales de diálogo.
Es noticia. Colombia y EE.UU iniciarán un proceso de “recomposición gradual” tras un año de crisis diplomática marcada por choques públicos, sanciones y recriminaciones. La reunión del 3 de febrero en la Casa Blanca reunirá por primera vez a Petro y Trump desde que el republicano llegó al poder en 2025.
  • Petro impedió en 2025 el ingreso de aviones con deportados desde EE. UU., hecho que desencadenó amenazas arancelarias y críticas sobre su política antidrogas.
  • En las semanas previas, ambos mandatarios rebajaron el tono tras una llamada telefónica en la que acordaron avanzar en cooperación en seguridad y comercio.
  • EE.UU. otorgó una visa temporal a Petro y a la canciller Rosa Villavicencio para asistir a la reunión, vigente entre el 1 y el 5 de febrero.
Qué destacar. Pese a la tensión acumulada, Washington continúa siendo el principal socio comercial e inversionista en Colombia. La recomposición no será inmediata: según la Cámara de Comercio Colombo Americana (Amcham), el proceso dependerá de resultados verificables y decisiones progresivas en temas sensibles para ambas partes.
  • EE. UU. concentra el 37 % de la inversión extranjera que recibe Colombia y el 30 % de sus exportaciones, lo que mantiene un vínculo económico robusto pese al desencuentro político.
  • María Claudia Lacouture (Amcham) identificó cinco prioridades: narcotráfico, migración, Venezuela, infraestructura crítica y comercio.
  • La Cancillería colombiana considera que la reunión permitirá “retomar canales formales” y estabilizar la cooperación, especialmente en seguridad.
Punto de fricción. La relación bilateral llegó a su punto más crítico tras acusaciones directas de Trump contra Petro, incluidas insinuaciones de vínculos con el narcotráfico, revocatorias de visa y amenazas de sanciones. El bloqueo de vuelos con deportados en 2025 amplificó la crisis, que escaló también en redes sociales.
  • Trump calificó a Petro de “alborotador” y cuestionó su postura frente al narcotráfico, mientras Colombia criticaba la estrategia antidrogas estadounidense en el Caribe.
  • La tensión se multiplicó con la captura de Nicolás Maduro por EE. UU., episodio que provocó más declaraciones cruzadas entre ambos mandatarios.
  • Pese a la escalada, ambos gobiernos mantuvieron canales diplomáticos mínimos que permitieron retomar el diálogo en enero de 2026.
Ecos regionales. La región observa con atención la recomposición entre Bogotá y Washington, especialmente por su impacto en la lucha contra el crimen organizado y las rutas de narcotráfico que atraviesan Centroamérica. La agenda de seguridad que discutirán Petro y Trump podría incidir en dinámicas regionales.
  • Guatemala y otros países centroamericanos comparten desafíos similares en migración, crimen transnacional y presencia de estructuras vinculadas al narcotráfico.
  • Las tensiones entre Colombia y EE. UU. han sido seguidas por la prensa regional por su impacto potencial en cooperación militar y estrategias hemisféricas de seguridad.
  • Analistas locales señalan que un eventual relanzamiento del vínculo podría traducirse en mayor presión antidrogas en el corredor centroamericano.
Lo que sigue. La cita en Washington no resolverá automáticamente las diferencias, pero marcará el tono del siguiente tramo de la relación bilateral. Ambos gobiernos llegan con expectativas distintas: Petro busca garantizar respeto mutuo; Trump apunta a resultados concretos en migración y narcotráfico.
  • La efectividad del proceso dependerá de avances verificables en seguridad, comercio e infraestructura estratégica.
  • La Casa Blanca podría evaluar restaurar certificaciones antidrogas o flexibilizar restricciones según el comportamiento colombiano.
  • Bogotá espera asegurar estabilidad diplomática para evitar nuevas crisis y proteger su relación económica con su principal socio.

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