Vivir sin redes
Aunque mis amigos conocen sobradamente (y espero que mis lectores también) mi aversión a las redes sociales todavía me tropiezo con gentes a las que sorprende que no tenga cuenta o perfil o como se diga en ninguna ‘red social’, tampoco guasá o guasó en el móvil. He descubierto, además, que el grado de estulticia o majadería de una persona puede medirse con exactitud milimétrica con tan sólo reparar en la reacción que muestra cuando sabe que no podrá encontrarme en ninguno de esos quilombos: el botarate sin remisión hace aspavientos, se carcajea, espanta o escandaliza; el mostrenco me mira con perplejidad, como si yo fuese un marciano; pero entre las personas inteligentes descubro siempre, tras la sorpresa inicial, un... Ver Más