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La Armada mueve ficha con los S-80: el encargo que puede cambiar el equilibrio naval español

El Economista informa que la Armada ha solicitado a Navantia la elaboración de estudios de viabilidad para analizar la posible construcción de dos nuevos submarinos de la clase S-80. El encargo no supone aún una ampliación contractual, pero sí activa el primer trámite formal necesario para evaluar si el programa puede extenderse más allá de las cuatro unidades inicialmente previstas.

El movimiento se produce mientras el foco oficial sigue puesto en culminar sin nuevos retrasos la entrega de los submarinos ya comprometidos. Sin embargo, en el ámbito técnico y operativo se empieza a reconocer que el modelo actual podría no ser suficiente para cubrir de forma estable las necesidades de la flota.

Una cuestión de disponibilidad real en la mar

El planteamiento que subyace a estos estudios es estrictamente operativo. Los submarinos, por su complejidad técnica, están sujetos a ciclos de mantenimiento prolongados que reducen de forma significativa el número de unidades disponibles de manera simultánea.

Con cuatro submarinos, el margen es limitado. Los periodos de gran carena, adiestramiento y actualización de sistemas hacen difícil mantener más de dos unidades operativas al mismo tiempo. La Armada considera que para garantizar una presencia constante de tres o cuatro submarinos en distintos escenarios es necesario contar con al menos seis plataformas.

Por qué seis unidades cambian el escenario

  • Permiten solapar mantenimientos sin perder capacidad operativa.
  • Aseguran disponibilidad en caso de incidencias técnicas imprevistas.
  • Facilitan la formación de dotaciones sin afectar al despliegue.
  • Refuerzan la disuasión en un entorno marítimo cada vez más exigente.

Este enfoque no es exclusivo de España. Las principales marinas europeas con capacidades submarinas avanzadas manejan ratios similares para garantizar continuidad operativa.

Qué analizan exactamente los estudios de viabilidad

Los trabajos encargados a Navantia tienen un carácter técnico e industrial. Su objetivo es determinar si la construcción de dos nuevas unidades, designadas internamente como S-85 y S-86, es viable desde el punto de vista productivo, financiero y tecnológico.

Uno de los aspectos clave será evaluar hasta qué punto la experiencia acumulada durante el desarrollo de los primeros S-80 permite optimizar costes, plazos y procesos en una hipotética ampliación del programa.

Posibles mejoras respecto a las primeras unidades

El diseño original del S-80 se aprobó a comienzos de los años 2000 y ha sufrido modificaciones relevantes a lo largo del tiempo. Los nuevos estudios permitirán identificar qué cambios podrían incorporarse aprovechando los avances tecnológicos recientes.

Entre los elementos que se analizarán figuran:

  • Integración completa del sistema AIP desde el inicio.
  • Mejoras en sensores y sistemas de combate.
  • Optimización del consumo energético y la firma acústica.
  • Adaptaciones para misiones prolongadas y escenarios OTAN.

El calendario actual del programa S-80

En estos momentos, el programa sigue un calendario escalonado. El primer submarino ya está en servicio operativo, mientras que las siguientes unidades se encuentran en distintas fases de construcción y pruebas.

Submarino Situación prevista Año estimado
S-81 En servicio 2023
S-82 Entrada en servicio 2026
S-83 Entrega prevista 2028
S-84 Entrega prevista 2030

Cualquier decisión sobre una quinta y sexta unidad se produciría, en el mejor de los casos, una vez consolidado este calendario y tras la correspondiente autorización del Consejo de Ministros.

Impacto industrial y estratégico

Más allá del plano militar, una ampliación del programa tendría un impacto directo en la industria naval española. Mantener la línea de producción activa durante más tiempo permitiría consolidar empleo altamente cualificado y preservar capacidades industriales críticas.

Además, reforzaría la posición de Navantia en el mercado internacional, donde la experiencia operativa y la madurez del producto son factores determinantes a la hora de competir en grandes concursos.

El factor AIP como elemento decisivo

Uno de los principales hándicaps comerciales del S-80 ha sido la ausencia inicial del sistema de propulsión independiente del aire. Este sistema, clave para operaciones prolongadas en inmersión, está previsto que se integre por primera vez en una de las unidades aún en construcción.

La validación operativa completa de este sistema será determinante tanto para el interés de potenciales clientes extranjeros como para justificar internamente la ampliación de la serie.

Una decisión que marcará la próxima década

Aunque oficialmente no hay nada firmado, el encargo de estos estudios sitúa por primera vez la ampliación del programa en un plano técnico real. Ya no se trata solo de declaraciones de intención, sino de analizar con datos si España puede y debe dar el paso.

Si finalmente se aprueba la construcción de los S-85 y S-86, la Armada no solo ganará en disponibilidad y flexibilidad operativa. También consolidará una capacidad estratégica que, una vez perdida, sería extremadamente difícil y costosa de recuperar.

El resultado de estos estudios marcará el rumbo de la flota submarina española durante las próximas décadas y condicionará el papel de España en el equilibrio naval del Mediterráneo y el Atlántico.

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