El párroco de la iglesia cuyo techo arrancó la borrasca Kristin en Córdoba: «Era impresionante; parecía la vela de un barco»
La estela de destrucción que dejó este miércoles la borrasca Kristin en Córdoba tuvo una de sus escenas más impactantes en la parroquia de Nuestro Señor del Huerto de los Olivos y Virgen del Camino , donde las fuertes rachas (que llegaron a soplar a más de 100 kilómetros por hora) arrancaron de cuajo el techo del templo. El párroco de la iglesia, Manuel Gómez , relata a ABC que el aviso llegó en torno a las 9.20 de la mañana, cuando un vecino alertó de ruidos extraños y del levantamiento de la cubierta . «Cuando llegué, la Policía ya estaba acordonando la zona y el tejado estaba entre un 40 y un 50 por ciento completamente levantado», ha explicado el sacerdote. Las chapas metálicas de la cubierta salieron despedidas por el viento y estaban levantadas «como si fueran la vela de un barco . Me quedé completamente descompuesto, no creía lo que estaba pasando», cuenta. Tras el incidente, se activó el protocolo con el Obispado y técnicos especializados se desplazaron hasta el lugar para cortar y retirar las chapas sueltas, debido al peligro que suponían. Este jueves, los operarios tenían previsto cubrir de forma provisional los huecos con uralita para evitar la entrada de agua en el interior del templo. Aunque parte del agua llegó a filtrarse, los daños interiores han sido limitados gracias a la rápida actuación de los feligreses . «Un montón de gente vino enseguida, retiramos el mobiliario, cubrimos todo con plástico y sacamos el agua. El templo se quedó completamente despejado», ha indicado Gómez. Entre los pocos daños detectados figuran algunos libros litúrgicos mojados y manchados de barro. El párroco asegura que el edificio, construido en 1977 y con casi 50 años de antigüedad, no había presentado nunca problemas estructurales ni goteras . «Jamás hemos tenido una sola filtración. Esto ha sido totalmente inesperado», subraya. Ahora, el Obispado ya ha comunicado el siniestro al seguro y será el arquitecto diocesano quien evalúe las reparaciones necesarias. Mientras tanto, el templo principal permanecerá cerrado, lo que obligará a trasladar las celebraciones religiosas. De forma provisional, se utilizará una pequeña capilla anexa con capacidad para unas 50 personas, aunque la parroquia recomendará a muchos feligreses acudir a iglesias cercanas. «Este templo podía albergar entre 250 y 300 personas , pero ahora mismo es impensable utilizarlo», lamenta Manuel Gómez.