Vítores a la Corona y aplausos a las autoridades en el funeral de Huelva
Todos a una. Con las víctimas y con sus familias. El funeral diocesano, que no de Estado, por las 45 víctimas mortales del accidente de tren del pasado 18 de enero en Adamuz , 27 de las cuales eran onubenses, se ha desarrollado en la tarde de este miércoles en Huelva sin sobresaltos ni reproches entre los políticos de uno y otro lado, y en la misma línea que el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno , imprimió a la tragedia desde el minuto uno. El Palacio Municipal de Deportes Carolina Marín ha reunido a unas 4.300 personas, algo menos de las previstas, en la misa de recuerdo a los afectados por el siniestro ferroviario organizada por el Obispado onubense y el Ayuntamiento de la capital de la provincia y su Diputación. La presencia de los Reyes de España ha dotado al oficio de la máxima dignidad institucional. En el siguiente escalón había una ausencia, o dos, importantes. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez , no ha acudido a Huelva y ha delegado la misión en su vicepresidenta primera, María Jesús Montero , y en los ministros Luis Planas , responsable de Agricultura y andaluz con aquella, y Ángel Víctor Torres , titular de Política Territorial y Memoria Democrática. La ausencia de Sánchez -y del ministro de Transportes, Óscar Puente - se explica por el temor del Ejecutivo central de que los allegados de los fallecidos les reprocharan los fallos en el mantenimiento de las vías del tren y los señalaran como responsables de la tragedia. Esto es, que el funeral se convirtiera en una encerrona como la que vivió el expresidente de la Comunidad Valenciana en el tributo a las víctimas de la dana del año pasado. En la ceremonia de esta tarde ha quedado claro que el pueblo, los vecinos, han ido por delante. Han sido ellos los que han protagonizado la convocatoria, que empezó con el rezo del rosario. Porque desde el principio hasta el final el recuerdo a los finados ha estado marcado por la fe de la que se precia Huelva. Lo dijo a comienzos de esta semana la alcaldesa, Pilar Miranda: «Somos religiosos, rocieros y cofrades, y como tales despediremos a los fallecidos». Sánchez y los suyos querían otra cosa: una despedida más discreta, laica, con los asistentes justos y con las máximas garantías posibles de que no iban a tener problemas. Al principio, las administraciones central y autonómica se pusieron de acuerdo para organizar un funeral de Estado , cuyo peso recaía en el Gobierno central por su propia definición, pero este domingo pasado el acuerdo se rompió: Sánchez dio marcha atrás al comprobar que las familias de no pocos fallecidos no deseaban cruzarse en su camino ni en el Puente. De hecho, este miércoles se esperaban en la ciudad andaluza 336 allegados de quienes perecieron en Adamuz y, al poco de empezar el oficio, la organización ha retirado hasta 30 sillas. De modo que la Iglesia y el Consistorio onubenses tomaron la iniciativa, con la idea primero de que la misa fuera en la Catedral, y después de trasladarla al pabellón deportivo en el que finalmente se ha desarrollado con la idea de que cupieran más personas, hasta cinco mil. De hecho, el Ayuntamiento ha puesto a disposición de los vecinos lanzaderas gratis para que se desplazaran al lugar. Sánchez, que sí estuvo en el funeral de los muertos por la dana, no quería exponerse. María Jesús Montero, de su lado, ha llegado al pabellón unos minutos antes que los Reyes, que lo han hecho casi a las seis en punto de la tarde. Entonces ya llevaban en el recinto más de veinte minutos el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo , y el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, que siguieron el rezo del rosario. La vicepresidenta primera del Gobierno rompió el protocolo y no accedió a las instalaciones por la puerta de autoridades -por la que lo había hecho antes Moreno y Feijóo- sino por una trasera.