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Cómo el calor y la humedad extremos afectan el embarazo y el crecimiento infantil, según estudio científico

El calor extremo combinado con alta humedad representa un riesgo significativo para la salud durante el embarazo y la primera infancia. Así lo señala un estudio publicado en la revista Science Advances, el cual advierte que estas condiciones ambientales influyen de forma negativa en el desarrollo fetal y en el crecimiento de las niñas y los niños.

La investigación fue realizada por científicos de la Universidad de California, en Estados Unidos. El análisis se centró en la exposición de mujeres embarazadas a climas extremadamente cálidos y húmedos, como los que predominan en el sur de Asia, una región que también presenta altas tasas de desnutrición crónica infantil.

Los investigadores explican que la humedad elevada dificulta la transpiración del cuerpo humano. Esta condición reduce la capacidad natural de enfriamiento del organismo y aumenta el estrés térmico en las mujeres gestantes. Cuando el sudor no se evapora, el calor se acumula en el cuerpo y agrava los riesgos para la madre y el feto.

El estudio advierte que la exposición a calor húmedo durante el embarazo resulta más peligrosa que el calor seco. En especial, durante el tercer trimestre, la combinación de altas temperaturas y humedad incrementó hasta cuatro veces el riesgo para la salud infantil, en comparación con la exposición solo al calor.

Para el análisis, la investigación utilizó la temperatura de bulbo húmedo y globo (WBGT), un indicador desarrollado en 1950 que mide el estrés térmico. Esta métrica toma en cuenta la temperatura del aire, la humedad, las fuentes de calor radiante y el flujo de aire.

El equipo científico también analizó datos de las Encuestas Demográficas y de Salud (DHS), un programa internacional que recopila información sobre salud pública y demografía. A partir de estos datos, los investigadores evaluaron la relación entre la estatura de los menores de 5 años y su edad, un indicador clave para identificar efectos crónicos en la infancia.

Los resultados permitieron establecer límites críticos de exposición. El estudio definió 35 °C como umbral de temperatura extrema y 29 °C para la WBGT. Ambos valores se presentan con frecuencia similar en el sur de Asia.

Según las estimaciones, la exposición de una gestante a condiciones de calor y humedad un año antes del nacimiento de su hijo se asoció con una reducción del 13% en la estatura esperada para la edad del menor. En contraste, la exposición únicamente al calor se vinculó con una disminución cercana al 1%.

Durante el embarazo, el aumento de peso y los cambios hormonales provocan que el cuerpo femenino genere más calor interno. Este fenómeno intensifica el estrés térmico y eleva el riesgo de complicaciones de salud tanto para la madre como para el bebé.

El estudio identificó que el inicio y el final de la gestación constituyen los periodos de mayor vulnerabilidad. En las etapas finales, el estrés térmico se relaciona con partos prematuros, lo que puede afectar el desarrollo completo del feto y generar problemas de salud a largo plazo.

En las primeras semanas del embarazo, e incluso antes de la concepción, la exposición al calor también mostró efectos adversos en la salud fetal. Los autores señalaron que estos riesgos durante el primer trimestre habían sido poco reconocidos hasta ahora.

Los investigadores reconocieron limitaciones en el análisis, debido a la falta de información precisa sobre fechas de nacimiento y duración exacta de los embarazos. Aun así, los datos permitieron establecer relaciones causales consistentes entre calor, humedad y salud infantil, incluso al aplicar distintos umbrales de análisis.

El estudio advierte que evaluar los riesgos solo con base en la temperatura ignora regiones densamente pobladas y altamente húmedas, como zonas costeras y valles fluviales. En estas áreas reside una gran parte de la población mundial.

El sur de Asia, donde viven más de 1.700 millones de personas, figura entre las regiones más expuestas. En escenarios de altas emisiones, la zona podría registrar millones de casos adicionales de desnutrición crónica infantil hacia 2050. Incluso si el calentamiento global se limita a 2 °C, se prevén olas de calor letales cada año.

Los autores subrayan que los eventos extremos no solo causan muertes. También generan daños prolongados en la salud, con impactos económicos y efectos que pueden extenderse por varias generaciones. Señalan que intervenciones simples, junto con educación, comunicación efectiva y sistemas de alerta temprana, pueden reducir los daños y mejorar la capacidad de adaptación.

La investigación continuará con nuevos análisis para identificar quiénes son más vulnerables al calor extremo, en especial madres, bebés y niños. El equipo también estudia los efectos del calor y la humedad en poblaciones vulnerables, como trabajadores agrícolas en California, con el fin de medir cómo estas condiciones incrementan la demanda de atención médica.

*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.

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