Usar la tarjeta así es un error frecuente que los bancos siguen advirtiendo
El pago con tarjeta es hoy el método más extendido en España. Su rapidez y comodidad han desplazado al efectivo en miles de transacciones diarias. Sin embargo, los organismos de supervisión financiera, como el Banco de España, advierten de que el aumento del uso también ha traído consigo un crecimiento sostenido del fraude asociado a errores evitables.
La mayoría de los incidentes no se producen por fallos tecnológicos complejos, sino por descuidos habituales del usuario. Pequeñas concesiones de confianza, repetidas a diario, facilitan el acceso a datos bancarios sensibles.
No perder de vista la tarjeta durante el pago
Uno de los errores más comunes ocurre en bares, restaurantes o comercios donde el personal solicita la tarjeta para llevarla al datáfono. Aunque cada vez es menos frecuente, esta práctica sigue existiendo y supone un riesgo real.
Clonación y copias rápidas de datos
Existen dispositivos capaces de copiar la información de la banda magnética o del chip en cuestión de segundos. Basta con que la tarjeta salga del campo visual del cliente para que los datos puedan ser comprometidos.
Los especialistas en seguridad financiera recomiendan exigir siempre que el pago se realice delante del cliente y que sea este quien introduzca la tarjeta o la acerque al terminal contactless.
Datáfonos manipulados: señales de alerta
No todos los riesgos dependen del trato directo con el personal. Algunos fraudes se apoyan en la manipulación del propio terminal de pago.
Elementos extraños en el terminal
Cables adicionales, piezas sueltas, ranuras forzadas o componentes que no parecen originales pueden indicar la presencia de sistemas de captura de datos. Estos dispositivos interceptan la información bancaria y la transmiten sin que el usuario lo perciba.
Ante cualquier anomalía visible, la recomendación es clara: no realizar el pago y comunicar la incidencia al establecimiento.
Pagos online desde redes inseguras
El comercio electrónico ha normalizado el uso de la tarjeta fuera del entorno físico. Sin embargo, no todas las conexiones ofrecen el mismo nivel de seguridad.
Riesgos de las redes wifi públicas
Las redes abiertas en aeropuertos, cafeterías u hoteles pueden ser interceptadas por terceros. Aunque no siempre ocurre, el riesgo aumenta cuando se introducen datos bancarios en formularios de pago.
Los expertos aconsejan evitar cualquier transacción financiera en este tipo de redes y utilizar, en su lugar, conexiones privadas o datos móviles.
Ordenadores de uso compartido
Bibliotecas, cibercafés o equipos compartidos en espacios públicos no garantizan la privacidad. Programas espía, capturas de pantalla o simples miradas indiscretas pueden comprometer la información introducida.
Phishing: el fraude que sigue creciendo
Más allá del pago presencial, el phishing continúa siendo una de las principales vías de robo de datos bancarios.
Correos y mensajes que imitan a entidades reales
Ofertas atractivas, avisos urgentes o supuestos problemas con una cuenta son los ganchos más habituales. Estos mensajes redirigen a páginas falsas diseñadas para recoger números de tarjeta, fechas de caducidad y códigos de seguridad.
Ninguna entidad financiera solicita estos datos por correo electrónico, SMS o llamada telefónica. Introducirlos en estos canales implica asumir un alto riesgo de fraude.
Solicitudes de datos fuera de canales oficiales
Otra situación de riesgo frecuente se produce cuando se piden datos de la tarjeta por teléfono, en la calle o en supuestas campañas solidarias.
ONG falsas y llamadas inesperadas
Los estafadores se hacen pasar por organizaciones benéficas o servicios técnicos para generar confianza. Una vez obtenida la información bancaria, los cargos pueden producirse de forma inmediata o diferida.
La norma básica es no facilitar nunca los datos completos de la tarjeta fuera de plataformas seguras y verificadas.
Medidas básicas para reducir el riesgo
Aunque el fraude no puede eliminarse por completo, sí puede reducirse de forma significativa adoptando hábitos preventivos.
- Revisar con frecuencia los movimientos bancarios.
- Activar alertas de pago en la app del banco.
- Utilizar tarjetas virtuales para compras online.
- Bloquear inmediatamente la tarjeta ante cualquier sospecha.
Evitar pagar con tarjeta en situaciones de duda es una de las recomendaciones más repetidas por las autoridades financieras. La combinación de prevención, atención y sentido común sigue siendo la herramienta más eficaz para proteger el dinero y evitar sorpresas desagradables en la cuenta bancaria.