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Las asombrosas dunas que cambian el paisaje de estas playas de Galicia bañadas por el Atlántico

Un recorrido por un espacio protegido donde la gran duna móvil, playas semicirculares y lagunas interiores configuran ecosistemas dinámicos y rutas de observación para visitantes

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En el litoral gallego, entre la ría de Arousa y la ría de Muros e Noia, se extiende un territorio donde la interacción de arena, agua y viento genera un paisaje en constante transformación. Este tramo de costa combina dunas, playas y lagunas que responden a procesos naturales de acumulación de sedimentos y erosión costera. La forma y extensión de los arenales varía según la acción de las corrientes, mientras que los cuerpos de agua interiores se mantienen gracias a la retención de agua de lluvia y a la influencia de la marea.

La región presenta un perfil costero diverso, donde las playas se alternan con dunas móviles de grandes dimensiones y lagunas interiores que actúan como humedales. Este conjunto de elementos condiciona la distribución de la flora y la fauna, que se adapta a condiciones de salinidad, movilidad de los suelos y exposición al viento. La accesibilidad se organiza mediante senderos y pasarelas que permiten recorrer el espacio sin alterar los procesos naturales, y los miradores existentes ofrecen vistas panorámicas que abarcan el litoral y los sistemas dunares.

Parque Natural Dunas de Corrubedo y lagunas de Carregal y Vixán

El parque natural ocupa aproximadamente 1.000 hectáreas en el extremo occidental de la península de Barbanza, dentro del municipio de Ribeira, en la provincia de A Coruña. Su delimitación incluye un cordón dunar de gran tamaño, la playa de Corrubedo y dos lagunas diferenciadas por la composición de sus aguas: la laguna de Vixán contiene agua dulce, mientras que la de Carregal es de agua salada.

La duna más representativa del parque, conocida como la gran duna móvil, alcanza cerca de veinte metros de altura y se desplaza de manera constante, modificando la forma del litoral y la distribución de la vegetación que la sostiene. Su longitud supera el kilómetro y su anchura se sitúa entre 200 y 250 metros.

El sistema dunar mantiene su estructura gracias a la vegetación adaptada a suelos arenosos y expuestos. La cobertura vegetal reduce la erosión y permite que se formen dunas secundarias a partir de los depósitos de arena que el viento desplaza continuamente. La playa de Corrubedo y las cercanas Ladeira, As Dunas y Da Ferreira presentan arenas de distinta granulometría, con corrientes menos pronunciadas en la zona norte y mayor movimiento en los tramos al sur.

Las lagunas desempeñan un papel relevante en la ecología del parque. La laguna de Vixán mantiene agua dulce y alberga especies vegetales y animales adaptadas a estas condiciones, mientras que la laguna de Carregal, con agua salada, genera un hábitat distinto para aves y especies acuáticas. Ambos espacios permiten la observación de aves durante los periodos de reproducción, migración e invernada, y funcionan como refugio y zona de alimentación para especies limícolas y anátidas. La diversidad de estos ecosistemas convierte al parque en un punto de interés para la investigación ambiental sobre procesos naturales costeros.

La planificación del parque incluye una red de senderos y pasarelas que permiten recorrer los distintos sectores sin dañar el entorno. Existen itinerarios autoguiados que facilitan la aproximación a aspectos específicos del espacio, como el movimiento de la arena, la dinámica del agua y la vegetación adaptada a la salinidad y la exposición al viento. El mirador de Castrocidá ofrece una vista panorámica del conjunto, lo que permite apreciar la relación entre los diferentes ecosistemas y su interacción con el litoral.

El conjunto de dunas, playas y lagunas constituye un ejemplo de paisaje en constante transformación. La gran duna móvil es el elemento que determina la forma del litoral y condiciona la aparición de nuevos depósitos de arena y la configuración de los humedales interiores. La combinación de estos elementos hace de Corrubedo un espacio representativo de los sistemas dunares atlánticos, donde la movilidad de la arena y la diversidad de hábitats definen la estructura ecológica y permiten que el área funcione tanto como recurso natural protegido como destino de turismo responsable.

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