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La tarta de queso en vaso: la receta de cheescake que es fácil de hacer y no necesita horno

Si tienes alguna celebración a la vista con familia o amigos, no descartes preparar unos postres en vasito: la mayoría son muy fáciles y rápidos de hacer, además de deliciosos y muy vistosos

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Los postres servidos en vasitos son una tendencia que nunca deja de estar de moda. Es una forma muy llamativa de presentar porciones pequeñas de tartas, cremas, gelatinas, tiramisús, yogures con frutas y bases de galleta, unas natillas, un mousse de chocolate y un sinfín más de pequeños y dulces bocados de forma individual. Además de ser una forma muy práctica de servir los postres para reducir el menaje y no tener que estar cortando porciones en el momento, resultan muy coloridos, elegantes y vistosos. Entran de un solo golpe por la vista.

Seguramente has tenido la oportunidad de probarlos en algún evento, donde casi parece que formen parte de la decoración de algún rincón de una mesa. Muy minimalistas y llamativos, son además la forma más fácil de comer postres en pequeños formatos. Si tienes alguna celebración a la vista en casa, o estás dándole vueltas a la cabeza para ver qué llevas a una comida o cena con familia o amigos, no descartes preparar unos postres en vasito: la mayoría son muy fáciles y rápidos de hacer, como esta tarta de queso sin horno, que además podrás versionar con más o menos azúcar, usando alguna mermelada de aderezo o con distintos tipos de frutas.

Esta forma de presentar los dulces es muy francesa, aunque no es una creación propiamente del país galo y hay registros de postres servidos en tazas desde la época medieval. Conocida como 'dessert en verrine', esta técnica de llevar los postres al interior de un vaso y servirlos por capas, se empezó a popularizar en los años 70, aunque no fue hasta dos décadas después cuando se hizo tendencia en la pastelería y la alta cocina. Una creación, la de los postres en porciones individuales, que llegó para quedarse.

Una receta fácil y rápida

La receta de la tarta de queso sin horno en vasito es muy sencilla de preparar y bastante rápida. Además, al usar vasitos pequeños de recipientes te resultará muy fácil almacenarla para tomar en distintos días o transportarla si tienes que llevar el postre a otro lugar. Al presentarla en recipientes pequeños, también podemos controlar mejor las cantidades y los ingredientes, teniendo a mano en cualquier momento un postre saludable para quitarnos el antojo de dulce sin remordimientos. Toma nota de esta lista de ingredientes para cuatro raciones:

  • 50 gramos de galletas para la base, las que prefieras
  • 40 gramos de mantequilla, también para la base
  • 15 gramos de azúcar para mezclar con las galletas y la mantequilla, y una pizca de sal

Para el relleno:

  • 175 gramos de nata para montar, recuerda que tiene que estar muy fría, así que déjala previamente a enfriar en la nevera
  • 250 gramos de queso crema, tiene que estar a temperatura ambiente
  • Si te gusta, esencia de vainilla, unos 5 ml
  • 95 gramos de azúcar glasé

Para la cobertura:

  • Algún tipo de mermelada que te guste, mejor si encuentras alguna opción natural o te animas a prepararla tú mismo, la de frutos rojos queda genial
  • El zumo de medio limón
  • Frambuesas y frutos rojos para cubrir la mermelada
  • Unas hojas de menta decorativas

La tarta de queso, paso a paso

Lo primero que vamos a hacer es aplastar las galletas. No queremos que queden pulverizadas, está bien si quedan algunos trozos más grandes que otros. Podemos hacerlo de forma manual, metiéndolas en una bolsa o entre dos papeles vegetales y pasando un rodillo. También se puede hacer en un procesador, pero teniendo en cuenta que la textura debe quedar más gruesa que fina.

Seguidamente, fundimos la mantequilla bien al baño maría o bien en el microondas y la mezclamos con las galletas trituradas, el azúcar y una pizca de sal. Lo integramos todo muy bien y repartimos la misma cantidad en cada uno de los cuatro vasitos que hemos preparado.

Si tienes varillas eléctricas para montar la nata, es el momento de sacarlas. Si no cuentas con este utensilio, no te preocupes, puedes montarla a mano. Aunque el proceso será más lento. Con las varillas te llevará entre 2 y 4 minutos, mientras que a mano (en función de la fuerza que imprimas) se alargará entre 5 y 10. Eso sí, que la nata líquida esté muy fría. Esa es la clave para que suba de volumen y espese. Mezclamos la nata montada con el queso crema batido, el azúcar glasé y la esencia de vainilla. Introducimos en una manga pastelera y repartimos en los vasitos de nuevo sobre la base de mantequilla y galleta.

Ahora vamos a calentar la mermelada de nuestra elección en un cazo junto con el zumo de medio limón, que ayuda a activar la pectina de la fruta, y al enfriarse en el vasito con la tarta de queso quedará más estable y firme. No añadiremos esta nueva capa hasta que la mezcla haya enfriado totalmente.

Ya solo queda cubrir con frutillas como arándanos o frambuesas, decorar con alguna hoja de menta y, si es posible, dejarla enfriar al menos media hora o una hora en la nevera para que se asienten bien las capas. Si no tienes prisa y puedes dejarla más tiempo, conseguirás una textura aún más firme y cremosa.

Versiones para todos los gustos

Esta misma receta de tarta de queso sin horno servida en vasitos se puede versionar sin variar demasiado el sabor pero sí satisfacer distintas necesidades. Por ejemplo, para aquellos que tienen intolerancia al gluten, se puede optar por galletas que utilicen ingredientes aptos, como las de almendras o quinoa. O si, simplemente, quieres reducir la cantidad de azúcares, puedes escoger algunas galletas integrales o directamente prescindir de la base.

Para el relleno, se puede preparar uno a base de yogur griego natural o queso fresco batido y queso crema, con un par de cucharadas de postre de miel o sirope de agave y esencia de vainilla. Hasta la mermelada la puedes customizar, y prepararla en casa con unos 200 gramos de frutos rojos, una cucharada de postre de semillas de chía remojadas, algún endulzante al gusto y un chorrito de limón. En este caso, calentamos la fruta, la aplastamos, endulzamos, añadimos la chía y dejamos espesar un poquito.

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